14 ago 2026

Detener la alarmante epidemia de accidentes de motociclistas

Son preocupantes los más recientes datos publicados y que refieren que los motociclistas lideran el ránking de fallecidos a causa de accidentes de tránsito. Esto forma parte, sin duda, de una epidemia que no tiene fin. Es urgente que las autoridades nacionales y municipales pongan más énfasis en la educación y la conciencia vial, y también apliquen los adecuados controles.

Los datos son contundentes: en los últimos cinco años, el número de fallecidos por accidentes en motocicleta representa el 60% de las víctimas fatales, y más del 76% de los lesionados. Las cifras que maneja el Hospital de Trauma deberían ser un llamado a la reflexión y la acción.

Las estadísticas indican que, entre 2020 y 2025, hubo 80.617 personas lesionadas, 7.545 personas fallecidas a causa de siniestros viales y un total de 296.836 siniestros en el país. Estos números son la principal evidencia de que los accidentes de tránsito constituyen uno de los principales problemas de salud pública.

En el Hospital de Trauma, el 18,4% de las atenciones en Urgencias son por accidentes de tránsito, de ellos, el 79,1% son motocicletas. El 14,6% de los pacientes llegan por un suceso en moto.

Un dato sobre los accidentes, sin duda alarmante, apunta a un aumento del 38% en apenas dos años: se pasó de 44.046 en el 2023 a 60.713 en el 2025.

Esta información debería interpelar a las autoridades nacionales y municipales, pues señala que, el mayor porcentaje de fallecidos no utilizaban casco, esto equivale a decir que se está fallando catastróficamente en el área de los controles en la vía pública.

Hace dos años, para la Dirección Nacional de Registros, en el Paraguay había 1.028.832 motos. Y bien sabemos que las licencias de motos se expiden en los municipios, es decir, esta debería ser la primera línea de control, de los documentos personales, exámenes de capacidad de práctica y conocimientos del reglamento de tránsito y, especialmente, las condiciones de seguridad que todo conductor debe conocer. Considerando esta información debemos recordar que en la mayoría de los accidentes y de los fallecidos en siniestros viales que involucran a motociclistas, los conductores no llevaban casco.

Una arista que se debe considerar es la razón del crecimiento desmesurado del parque automotor en nuestro país. Según datos de la organización Horizonte Positivo, el crecimiento urbano superó al sistema de transporte público, que se encuentra desfasado ante las necesidades de los usuarios; el 34% de la población del país vive en el área metropolitana de Asunción y diez municipios más, y, ante la falta de un sistema de transporte público eficiente, las personas se trasladan en vehículos particulares ante la necesidad de movilizarse, y se incrementa el tráfico.

Siguiendo este análisis, y apoyados en datos, se infiere que es una consecuencia esperada el aumento de los accidentes. Por esto en nuestro país el costo de accidentes viales es alto, debido a la gran cantidad de motocicletas y automóviles que circulan diariamente. La congestión vehicular, el caos, la falta de un eficiente servicio de transporte público y los adecuados controles por parte de los municipios, sumados dan como costo la muerte de motociclistas, la mayoría de ellos jóvenes.

Esta es la consecuencia no solamente de la ineficiencia de gobiernos y su conocida indiferencia ante los problemas reales de la gente, es fundamentalmente negligencia ante una realidad crítica: el Gobierno no prioriza la movilidad colectiva ni propone soluciones reales para la movilidad ciudadana, ante lo cual la población invierte en motocicletas cuya circulación no es controlada por autoridad alguna, y aumentan los accidentes y las muertes.

Los accidentes de motocicleta presionan fuertemente también sobre la salud pública; esta denominada epidemia silenciosa cobra decenas de vidas cada semana y también impacta en el presupuesto de salud, porque los accidentados requieren complejas cirugías y prolongados tratamientos.

Las motos, que son parte de nuestro paisaje urbano y aparecen en las peores estadísticas, como dice la Organización Panamericana de la Salud, las muertes de motociclistas, peatones y ciclistas han aumentado del 39% al 47%, mientras que las muertes entre los ocupantes de vehículos de cuatro o más ruedas han disminuido. Para reducir esta espantosa cifra es fundamental mejorar la infraestructura vial, aplicar leyes más estrictas sobre el uso de cascos, cinturones de seguridad y la conducción bajo los efectos del alcohol, al mismo tiempo de promover prácticas de conducción más seguras.

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