El proyecto de ley que habilitaría actividades de prospección y explotación de hidrocarburos en el Parque Médanos del Chaco nos sitúa frente a dos visiones. Por un lado, no se pueden negar los potenciales riesgos ambientales y, por otro lado, se deben escuchar a quienes promueven la exploración de recursos energéticos. Pero al final, el cuidado de nuestros recursos debe ser la prioridad.
El presente debate sobre el proyecto de ley sobre la exploración del Parque Nacional Médanos del Chaco es igual al que mantuvimos hace tres años, aunque el actual proyecto presentado por el cartista José Rodríguez debe ser considerado con mucho más cuidado, ya que a la exploración de hidrocarburos, suma la exploración del subsuelo chaqueño en busca de litio y uranio.
El parlamentario propulsor de la explotación en el área del Parque Nacional se muestra muy interesado en las comunidades chaqueñas, y en la audiencia pública había manifestado que el país no puede seguir permitiendo que las comunidades indígenas carezcan de servicios básicos y oportunidades de desarrollo, pese a su alegato es difícil no preguntarse si el legislador tuvo antes otra iniciativa en favor, por ejemplo, de las comunidades del Alto Paraguay, históricamente ignoradas y aisladas por la ausencia del Estado que les priva de rutas, salud y educación. De dónde nace la repentina inclinación por ayudar a los pueblos indígenas, que como sabemos, son los más pobres entre los pobres. Sobre el proyecto, el presidente de la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas, Alberto Vázquez, dijo que no se trata de estar en contra del desarrollo, sino de un modelo de desarrollo sostenible construido participativamente. El dirigente indígena remarcó que el parque posee un valor estratégico tanto para Paraguay como para la humanidad. Por su parte, el presidente de la Asociación Rural del Paraguay, Werner Schroeder, quien también había participado de la audiencia pública, sostuvo que su gremio está a favor de la sostenibilidad y de cuidar el medioambiente, pero que los productores también son conscientes de la realidad económica y que el desarrollo avanza y que como los recursos energéticos tiene prácticamente fecha de vencimiento y en los próximos años dejarán de abastecernos, debemos buscar otras formas de obtenerlos. En el Paraguay hemos vivido durante décadas encantados con el discurso de la abundancia de energía de las hidroeléctricas como la que genera Itaipú, ese coloso que además ha generado tantos millones de dólares que no siempre han beneficiado al pueblo, solo a los bolsillos de algunos privilegiados. Ahora que se agotan los recursos, el Gobierno quiere vender energía más barata a grandes empresas que se instalarán en el país, y los paraguayos, cuando se agoten los recursos, pagarán más.
En Médanos se encuentra el único acuífero confinado de agua dulce en el Chaco, además de ser zona núcleo de la Reserva de la Biósfera del Chaco en Paraguay, reconocida por la Unesco, y tiene sitios arqueológicos e históricos. Una potencial explotación va a afectar a comunidades indígenas porque Médanos es territorio ancestral del pueblo Guaraní Ñandeva y Ayoreo y hábitat de familias del Pueblo Ayoreo en aislamiento voluntario y corresponde a la naciente del río Timane.
Médanos es la única zona donde está presente el guanaco, además de encontrar ahí al tagua y el jaguareté; hay aves muy chaqueñas, reptiles, como la boa chaqueña y la tortuga de patas rojas. En cuanto a la flora destacan especies como el palo papel, el famoso yvy’a, que salvó la vida de los soldados en la Guerra del Chaco.
El Estado paraguayo debe velar por los intereses de toda la población, no solamente los de un grupo privilegiado, y no puede prometer desarrollo e infraestructura mientras en el país reinan la desigualdad y la pobreza.
El Ministerio del Ambiente emitió un dictamen de rechazo al proyecto de ley, y aclaró que el artículo que pretenden modificar está relacionado con el Plan Nacional de Desarrollo Paraguay 2023, entre cuyos objetivos se destaca la protección del medioambiente y de los recursos naturales basado en dos principios: El de No Regresión que establece que las políticas y medidas ambientales no deben permitir un retroceso en los estándares de desarrollo sostenible ya establecidos y el de Conservación que establece la importancia de conservar y proteger la diversidad biológica y los recursos naturales para las generaciones presentes y futuras. Tal como expresaba el papa Francisco en su encíclica Laudato Sí: “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral”.