El análisis del mercado de hidrocarburos en Paraguay muestra asimetrías en la transmisión de precios y la obtención de beneficios extraordinarios. El reciente aumento de los precios refleja nuevamente esta situación, ya que los precios no consideran la baja del tipo de cambio, según varios analistas. El comportamiento oligopólico del mercado tiene fuertes implicancias directas y por la vía de la inflación en la población. Esta falla de mercado debe ser solucionada por una política pública activa con el objetivo de reducir el efecto de la capacidad de fijación de precios por parte de las empresas.
El mercado de combustibles altamente dependiente de las importaciones expone estructuralmente a la economía nacional a la volatilidad de los precios internacionales del crudo y a las fluctuaciones del tipo de cambio. Históricamente, la fijación de precios en el mercado interno ha sido un punto de tensión entre los márgenes de rentabilidad del sector privado, el rol regulador e interventor de la empresa estatal Petróleos Paraguayos (Petropar) y el impacto directo sobre el bolsillo del consumidor final.
En los primeros días de agosto, los principales emblemas privados reajustaron al alza los precios de los combustibles, con un aumento promedio de G. 490 en el diésel y de G. 510 en las naftas. Se trata de la cuarta suba registrada desde principios de año. Este ajuste generó críticas por parte de expertos en el tema que señalaron la existencia de distorsiones en la formación de precios.
Según el sector privado, el encarecimiento de los productos derivados del petróleo en el mercado interno es consecuencia de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y de las cuotas de producción establecidas por la OPEP que presionaron al alza los precios internacionales.
El argumento anterior es cuestionado desde otros ámbitos que señalan que los ajustes al alza siempre son más rápidos que los ajustes a la baja. Adicionalmente a este problema, en la coyuntura actual tenemos la reducción del tipo de cambio, que debería neutralizar parte del aumento en los precios internacionales. Esta ventaja cambiaria no se está trasladando al consumidor, lo que genera una acumulación de beneficios extraordinarios a costa del aumento de los precios a la población.
El impacto es regresivo, ya que golpea con mayor fuerza a los estratos de menores ingresos, quienes destinan una mayor proporción de su salario a la compra de alimentos y a movilidad, cuyos precios son altamente sensibles al costo del flete.
Ante este escenario de asimetrías y sospechas de márgenes extraordinarios es necesario transparentar la estructura de costos y publicar regularmente la evolución de los precios internacionales, el tipo de cambio y los costos logísticos reales, comparándolos con los precios en surtidor para reducir otra falla de mercado: la asimetría de información.
El reciente aumento de los combustibles en Paraguay, impulsado por los emblemas privados, muestra las debilidades estructurales de un mercado que enfrenta casi todas las fallas de mercado posibles debido a la alta concentración del lado de la oferta.
En una economía altamente dependiente de la logística terrestre es totalmente ineficiente para el mercado dejar la fijación de precios a discreción de un oligopolio sin una supervisión técnica rigurosa.
Las autoridades económicas y de defensa del consumidor deben implementar instrumentos que aumenten la transparencia corporativa, garantizando que cuando el precio del barril de petróleo caiga o el tipo de cambio favorezca al guaraní, el ciudadano paraguayo también experimente un alivio en sus costos de vida.