28 jun. 2026

Del Cabildo al Municipio

“En el año 1991, la ciudadanía por primera vez en la historia paraguaya fue convocada para elegir a los jefes comunales”.

Desde la creación del Cabildo de Asunción hace casi 485 años, los gobiernos municipales fueron parte de la vida política, social y económica de la sociedad en este país. Los cabildos conformados por los miembros de la élite local que tenían la potestad de designar a sus sucesores cada 1 de enero por el periodo de un año. El Cabildo tenía atribuciones que superaban a la de los actuales municipios pues además cumplían funciones judiciales y de gobierno en caso de vacancias en la Gobernación. Dicha institución fue extinguida por decisión del dictador José Gaspar de Francia en 1824, y fueron sustituidos por los cuerpos municipales integrados por alcaldes que eran designados por el Gobierno Central. El cuerpo municipal tuvo activa participación junto con los comandantes de los cuarteles de Asunción en la designación de los gobiernos durante la anarquía de 1840-1841. Durante el Gobierno de Carlos Antonio López se potenció el sistema implementado durante la dictadura francista para las poblaciones que no contaban con cuerpos municipales el gobierno local lo ejercían el juez y el comandante militar, Asunción fue gobernada por los jueces de los distritos y el jefe de Policía. Dicha organización continuó hasta la finalización de la Guerra Guasu.

En el proceso de reorganización de la República, desde 1870, se conformaron Juntas Administrativas que fueron integradas por los vecinos de las diferentes jurisdicciones o partidos. Los integrantes de dichas Juntas Administrativas eran elegidos por los principales vecinos y confirmados en los cargos por el Poder Ejecutivo. Los intendentes municipales fueron designados en 1891, siendo el primero en ocupar dicho cargo en la capital de la República el ciudadano francés Francisco Casabianca Moretti, asumiendo el cargo el 9 de mayo de 1891, luego se promulgaría una ley que prohibía a los extranjeros ocupar cargos públicos. Desde entonces, el presidente de la República designó a los intendentes municipales de las ciudades y pueblos que contaban con municipios, quedando solo la conformación de las Juntas Municipales por elección popular.

La designación por parte del Poder Ejecutivo de los intendentes municipales hizo que el centralismo del Estado se refleje en las medidas y la falta de autonomía de las autoridades municipales, quienes pasaban a conformar la maquinaria burocrática estatal sin que puedan escapar a los vaivenes de los cambios de inquilinos en el Palacio de López. En 1967 se reconoció en un texto constitucional la autonomía municipal, que recién se concretaría durante la transición a la Democracia, cuando en 1991 la ciudadanía por primera vez en la historia paraguaya fue convocada para elegir a los jefes comunales.

En 2026 se celebrarán los octavos comicios municipales en Paraguay en los que los ciudadanos elegirán a sus autoridades. El gobierno local representado por la Municipalidad es la expresión más inmediata del Estado para el vecino, quien espera que los problemas de su cotidianeidad se vean resueltos en favor de la comunidad. Cada elección es una oportunidad para lograr un gobierno local más eficiente al servicio de la ciudadanía.

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