07 feb. 2026

Cuba evalúa beneficio de abeja sin aguijón cultivada desde época precolombina

Investigadores cubanos evalúan desde hace más de una década las propiedades antimicrobianas y antioxidantes de la miel de la abeja de la tierra (Melipona beecheii), la única especie sin aguijón cultivada desde el periodo precolombino, informan este miércoles medios oficiales de la isla.

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Cuba exporta el 88% de la miel que produce, en su mayoría procedente de la abeja común.

Foto: gob.mx/

Científicos de la Estación Experimental de Pastos y Forrajes de Indio Hatuey de la provincia de Matanzas (oeste) analizan la miel y el propóleo en las colmenas, al tiempo que estudian el manejo y la reproducción de esta abeja autóctona, que vive en poblaciones pequeñas y actualmente ve amenazado su hábitat por la deforestación.

Los efectos antimicrobianos y antioxidantes de la miel de la abeja de la tierra ayuda a “reducir el daño inducido por el estrés oxidativo que ocurre de manera fisiológica” en los organismos, explicó al diario Juventud Rebelde Leydi Fonte, una de las investigadoras que analiza el propóleo de la Melipona beecheii.

El aceite esencial de esta sustancia contiene en su mayoría un compuesto que se utiliza como principio activo en cremas y pomadas para tratar afecciones de la piel, entre ellas el cáncer.

“Este producto es natural y está al alcance de todos, porque las abejas de la tierra acopian y producen mucho propóleo con buenas propiedades cicatrizantes”, insistió la científica.

Conocida por sus propiedades medicinales desde la época de los aborígenes cubanos, la abeja de la tierra fue caracterizada por el eminente naturalista Felipe Poey (1799-1891) como “indígena, sin aguijón”, con una cera “negruzca, blanda” llamada “cera virgen o lacre de colmena”.

Hacen sus colmenas en cavidades naturales del suelo o en troncos de los árboles, y se encuentra presente en Belice, México y otras regiones del Caribe y América Central, a donde se cree que llegaron traídas desde Cuba por aborígenes y expediciones de civilizaciones centroamericanas.

Su miel, conocida comúnmente como miel de la tierra, difiere de la abeja común (Apis mellifera) en sabor, consistencia y uso. Es más ácida, fluida y tradicionalmente se le atribuyen mayores propiedades curativas y nutricionales.

Científicos han probado sus efectos positivos en el tratamiento de las cataratas en estado incipiente, la conjuntivitis, los procesos inflamatorios del glaucoma, el asma bronquial y los dolores posparto.

El polen de la melipona mejora la reacción inmunológica del organismo, se aplica en úlceras y llagas en la piel de difícil cicatrización y estimula la producción de glóbulos rojos, según los especialistas que han investigado sus propiedades

Además del propóleo, reconocido como elixir antioxidante, antibiótico y antiviral natural, la jalea real de las abejas de la tierra mejora y aumenta el metabolismo, regenera tejidos, retarda el envejecimiento epitelial y ayuda a la circulación, sostienen.

Las colonias pueden tener como promedio entre 800 y 1.200 individuos adultos y en Cuba, el rendimiento anual de esta especie oscila entre cuatro y seis litros de miel al año por colmena.

Hace unos cinco años los apicultores cubanos anunciaron que instalarían unas 1.000 colmenas de la abeja melipona en la costa norte del país para aumentar las poblaciones y de paso incrementar la polinización en cultivos agrícolas y frutícolas.

Según datos de la estatal Empresa Apícola Cubana, Cuba exporta el 88% de la miel que produce –en su mayoría procedente de la abeja común– y el resto está dedicada al turismo y a las producciones farmacológicas.

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