Pese a que en el lado brasilero se está dando un importante proceso de reconocimiento por parte de todo el aparato del Estado (Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y de la propia Itaipú Binacional a los agravios cometidos contra las miles de familias de las comunidades Avá Guaraní Paranaenses, que fueron víctimas del destierro violento e injusto, en el lado paraguayo fingen demencia.
Fue en el año 1979 que se aprobó la Ley 752 que ordenó la expropiación de 165.000 hectáreas de tierra que, por un lado, iba a ser inundada y, por el otro, se iba a convertir en lo que hoy se conoce como la Poligonal Envolvente o Franja Protectora de Bosques del embalse de Itaipú.
En el proceso fueron afectadas un total de 37 comunidades en el lado paraguayo (19 en Brasil) que fueron desplazadas de forma engañosa y obligada, sufrieron y sufren un calvario por la pérdida de sus tierras y costumbres, ya que fueron brutalmente alejadas del río Paraná a zonas inhóspitas.
Este octubre, el Gobierno brasilero y la Itaipú publicaron en el diario Folha de São Paulo una solicitada en la que pidieron públicamente disculpas al Pueblo Avá Guaraní Paranaense por los daños causados a las comunidades desplazadas de sus territorios por la suba del embalse.
El gesto simbólico cumplió parte de un acuerdo aprobado por el Supremo Tribunal Federal del Brasil en marzo de este año, tras una demanda presentada por el Ministerio Público Federal y comunidades indígenas contra la empresa binacional, el Gobierno Federal, la Fundación Nacional de los Pueblos Indígenas (Funai) y el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra) del Brasil.
Según la carta conjunta de los organismos federales e Itaipú, las comunidades indígenas “fueron sometidas a desplazamientos, pérdida de territorios sagrados e impactos en sus formas de vida y expresiones culturales durante todo este periodo”.
Pese a toda esta movida en Brasil, y que el propio director paraguayo de Itaipú, Justo Zacarías Irún, firmó la carta de disculpas como parte de la binacional, así como acompaña los procesos de compra de tierras como medida de reparación en el Brasil, en Paraguay, no hay señales de algo parecido, y sigue la persecución a la reconocida comunidad Tekoha Sauce, que reivindica su territorio frente a la Reserva Limoy de Itaipú, donde tienen prohibido cultivar, cazar, pescar, y dentro de poco hasta respirar, mientras alrededor los contrabandistas y terratenientes gozan de impunidad en sus abusos territoriales de la zona.
Como periodista, en el 2017 conocí la comunidad Tekoha Sauce elaborando un material para elsurti.com que se denominó “El pueblo que resiste al fin del mundo”, donde conocí a Cristóbal Martínez y su familia, así como a otros miembros de la comunidad, quienes recordaron con gran dolor todo lo que sufrieron cuando fueron desterrados por la binacional.
Volví a la comunidad al año siguiente ya en el marco de una investigación periodística más profunda para Última Hora, que denominé “Los narcosojales de Itaipú”, que realicé con el apoyo de la organización periodística Connectas, donde expuse la presencia de más de 250 puertos clandestinos dentro de la franja de bosques de Itaipú, dedicadas al tráfico ilícito de drogas, armas y cigarrillos.
También quedaron expuestos los negociados de tierras que realizó Itaipú con dicha franja de bosques, donde los indígenas tienen prohibido entrar, pero a la vez son entregadas a clubes, condominios privados de lujo, jueces, legisladores, políticos y toda clase de avivados en contratos de comodato, además de haber diversos invasores de guantes blancos impunes.
Volví este año y observé la misma realidad y el mismo reclamo de los indígenas, afectados por el tiempo de espera de una Justicia que no llega, pero muestra una luz de esperanza con lo que está pasando en Brasil.