A pesar de estar declarada como bien de valor patrimonial cultural, la casa de Serafina Dávalos, primera abogada del Paraguay, presenta actualmente techos dañados, paredes descascaradas y una acumulación de basura y maleza que ya llamó la atención de la Municipalidad de Asunción, que intervino en el lugar recientemente.
La propiedad, actualmente perteneciente al Instituto de Previsión Social (IPS), expone una situación de abandono, por lo que la ciudadanía –impulsada por el Centro de Documentación y Estudios (CDE) y otras organizaciones civiles– logró reunir más de 1.400 firmas para una petición a través de la cual se exija una intervención urgente al Estado.
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Las firmas fueron entregadas al nuevo presidente del Instituto de Previsión Social, Isaías Fretes, y también a autoridades de la Procuraduría General de la República y de la Secretaría Nacional de Cultura.
Lilian Soto, investigadora asociada del CDE, informó que las firmas físicas recolectadas alcanzan 509, mientras que las digitales, 897.
“Entregamos una copia de todas las firmas y dejamos un dossier en cada una de las instituciones”, indicó Soto.
Dicho dossier, como explicó, incluye varios puntos, entre ellos un pedido de acciones inmediatas para recuperar la casa de Serafina Dávalos.
Soto aseguró que se tuvo una respuesta positiva desde la Procuraduría y añadió que otro reclamo es que “se apuntale inmediatamente el techo para que no se caiga la casa”, además de colocar un vallado que refuerce su seguridad.
Informó que el siguiente paso de las organizaciones es pedir audiencia con otras cuatro instituciones, además de las que ya se realizaron con el IPS, la Procuraduría y Cultura.
En este contexto, la Cámara de Senadores informó el jueves sobre la creación de una Comisión Nacional para la Restauración y Puesta en Valor de la Casa de Serafina Dávalos.
Consultada sobre la recepción positiva de las acciones por la restauración de la casa, Soto respondió que por una parte existe un reconocimiento a la figura de Serafina Dávalos que “resistió a muchos olvidos”.
“Durante la época entre su muerte y luego los años 90, hubo un silencio sobre Serafina, y después comenzó un proceso de recuperación de la memoria sobre ella, que fue muy impresionante, porque su historia es muy impactante en Paraguay; es decir, su capacidad de análisis y su visibilidad de importancia en una época a inicios del siglo XX como defensora de derechos”, observó Soto.
Añadió que el reconocimiento público a Serafina se observa en la identificación de auditorios, galerías, entre otros espacios. En este sentido, existe un contraste entre dicho destaque y el estado de abandono en el que se encuentra la que fuera su casa.
“Tres factores se conjugaron: la figura de Serafina, la recuperación de un patrimonio y la articulación de las organizaciones de mujeres y la sociedad civil para llevar adelante este proceso y no soltarlo”, resaltó Soto.