Bajo la mirada de la Virgen y con las luces de la Costanera reflejándose por toda la bahía, unos 30 fieles se reunieron para rezar, cantar y celebrar a la Madre de Jesús.
El monumento a Nuestra Señora de la Asunción comienza así a tomar vida como un espacio de encuentro para la fe, con la intención de convertirse en un punto de referencia para la oración, la esperanza y también para quienes visitan la capital.
A las 20:30 de la noche del martes, los devotos llegaron hasta el monumento ubicado en la Costanera José Asunción Flores para participar del Santo Rosario, en coincidencia con la celebración de la Natividad de la Virgen María.
El rezo, intercalado con canciones marianas, fue presidido por el padre Erwin Soto, uno de los principales impulsores del proyecto que permitió instalar la imagen.
“Esta vez fuimos una treintena de personas”, comentó el sacerdote, quien se mostró confiado en que el lugar irá convocando a más creyentes. La intención, explicó, es que el monumento no sea solamente una obra para contemplar, sino un espacio vivo donde las personas puedan acercarse a rezar, encontrarse y compartir su fe.
Durante la novena, las intenciones abarcaron a toda la Iglesia y la sociedad paraguaya. El primer misterio fue ofrecido por el Papa y los obispos; el segundo, por sacerdotes, diáconos y seminaristas; y el tercero, por las vocaciones a la vida consagrada y laical. El cuarto fue dedicado a las familias del Paraguay y el quinto, a los gobernantes y autoridades de los distintos poderes e instituciones del país.
La elección del lugar tiene además un significado especial. La imagen se encuentra en la bahía vinculada al sitio fundacional de Asunción, ciudad que lleva el nombre de Nuestra Señora de la Asunción.
Por esto, sus impulsores consideran que el monumento puede convertirse en un espacio de encuentro entre la historia de la capital, la identidad paraguaya y la devoción mariana.
Bronce. La escultura, realizada en bronce por la artista Ingrid Seall, fue concebida como un símbolo de fe y protección. Mide 3,60 metros y su pedestal unos 6 metros.
La Virgen luce una corona con 17 estrellas, que representan a los departamentos del Paraguay, y se levanta sobre un pedestal construido como parte del proyecto que buscó hacer visible en este lugar la presencia de la Patrona del Paraguay y de la Arquidiócesis.
El monumento fue bendecido el 14 de agosto por el cardenal Adalberto Martínez Flores, en vísperas de la solemnidad de Nuestra Señora de la Asunción.
En aquella ocasión, el arzobispo pidió que la imagen permaneciera como “signo de la presencia maternal de María” y que protegiera a la ciudad y a todo el Paraguay.
- “Turistas que llegan a la Costanera cruzan hasta el paseo central atraídos por la imagen de la Virgen”. P. Erwin Soto, sacerdote.