18 may. 2026

Buen arranque, pero no todos están conformes

El primer cuatrimestre de 2026 deja ver que la economía, en términos generales, tiene un arranque positivo. Pero hay que ver que debajo de los números globales aparecen diferencias importantes entre sectores, que ayudan a entender el porqué del crecimiento no se siente igual en toda la economía.

Tampoco hay que dejar de prestar atención a la dependencia de factores externos. El tipo de cambio, los precios internacionales y el comportamiento de los commodities siguen marcando el ritmo de la economía paraguaya. En un país altamente abierto al comercio, cualquier cambio en estas variables tiene un impacto inmediato en la actividad interna.

Volviendo al crecimiento que no es parejo. En el primer trimestre, hay sectores que empujan con más fuerza, como el comercio y algunas ramas de servicios (4,8%), que vienen mostrando mayor dinamismo en el inicio del año. También el sector agroexportador (7,7%) volvió a ser uno de los principales motores, aportando al buen desempeño general.

Pero no todos los sectores acompañan ese ritmo. La industria muestra un crecimiento más moderado (3,2%). La construcción también sigue con un desempeño irregular, sin recuperar todavía un impulso firme. Y algunos servicios más ligados al consumo interno avanzan, pero de manera lenta y desigual, lo que refleja que el crecimiento no está llegando con la misma fuerza a toda la economía.

Esta diferencia entre sectores ayuda a explicar otra sensación frecuente: Los buenos números macroeconómicos no siempre se traducen en una mejora clara en la actividad cotidiana de empresas y hogares.

En paralelo, el comportamiento del tipo de cambio abre un debate que vuelve a tomar relevancia. Durante años siempre se quiso un dólar estable y bajo. Sin embargo, en la práctica, un guaraní relativamente más fuerte frente al dólar no genera lecturas unánimes.

Si bien beneficia a importadores y puede ayudar a contener algunos precios, también afecta la competitividad de los exportadores y puede reducir el margen de la industria local frente a productos externos.

En ese contexto, la discusión se vuelve más compleja, especialmente si se considera la intención de alzar el salario mínimo, lo que también va a presionar los márgenes de las grandes y pequeñas empresas.

Sin un aumento equivalente en productividad, una moneda fuerte y mayores costos laborales pueden terminar afectando la rentabilidad de las empresas, sobre todo en los sectores más expuestos a la competencia internacional y en aquellos con márgenes más ajustados.

En conjunto, el primer cuatrimestre muestra una economía que crece, pero de forma desigual y con tensiones que empiezan a reaparecer en variables claves. Esperemos que no solamente se pueda mantener el ritmo de crecimiento, sino lograr que sea más equilibrado entre sectores

Paraguay arranca el año con números positivos, pero con bases que todavía muestran fragilidades en la estructura del crecimiento.

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