21 may. 2026

Baja el dólar, pero no los precios de productos importados

El mercado cambiario paraguayo experimentó una fuerte caída del valor del dólar estadounidense frente al guaraní. Si bien en términos nominales una moneda local fortalecida suele interpretarse como un signo de estabilidad macroeconómica, en este caso la apreciación cambiaria desató un fuerte debate público, debido a su magnitud y rapidez. Mientras que los sectores exportadores y productores de bienes transables alertan sobre una severa pérdida de competitividad internacional, la queja generalizada es que los precios internos de los bienes importados no reflejan la caída del dólar, manteniéndose en niveles elevados en perjuicio de los consumidores y de los productores locales.

Paraguay posee un régimen de flotación cambiaria administrada en el que el Banco Central del Paraguay (BCP) interviene para evitar volatilidades extremas, pero permite que el tipo de cambio se ajuste según la oferta y demanda de divisas. En los últimos meses, la cotización del dólar con respecto al guaraní cayó alcanzando niveles no vistos en varios años y muy por encima de niveles sobre la escala global.

Las causas principales son múltiples e incluyen la entrada de dólares por las exportaciones de productos agropecuarios, de las remesas familiares y del turismo receptivo. Para algunos analistas también afecta la persistencia de una política monetaria contractiva que eleva las tasas de interés en guaraníes, atrayendo capitales especulativos de corto plazo. Todos estos factores produjeron una abundancia de dólares en el mercado local, presionando a la baja su cotización.

A pesar de que el dólar se abarata para adquirir bienes en el exterior, los precios finales de esos productos en el mercado local no han mostrado reducciones significativas lo que genera fuertes reacciones de consumidores e incluso de las autoridades, incluyendo las de defensa de la competencia.

Por un lado, los importadores y comerciantes argumentan que compraron inventarios cuando el dólar estaba más alto, por lo que no pueden vender por debajo de su costo de reposición, pero, por otro lado, la estructura oligopólica del mercado permite la posibilidad de fijar precios. La importación y distribución de muchos bienes (electrodomésticos, vehículos, medicinas, tecnología) está concentrada en pocas empresas con poder de mercado, que no enfrentan presión competitiva suficiente para trasladar la caída del dólar a los consumidores.

La debilidad de las instituciones públicas que debieran actuar ante esta importante falla de mercado se hace notoria nuevamente, ya que no está analizando el mercado y sancionando las conductas oligopólicas.

Es urgente que las autoridades fortalezcan las competencias fiscalizadoras y sancionadoras de los organismos estatales que deben defender la competencia y al consumidor, reducir las asimetrías de información y penalizar la colusión. Estas son claras fallas de mercado que hasta las teorías económicas más ortodoxas recomiendan la intervención del Estado

La tensión distributiva también se manifiesta en este problema. Los consumidores esperan que el abaratamiento del dólar se traduzca en precios más bajos de electrodomésticos, alimentos importados, repuestos y combustibles, lo cual no ocurre. Así, la apreciación cambiaria no genera el beneficio de una mayor capacidad de compra externa porque los precios internos permanecen rígidos en un contexto en el que persisten presiones inflacionarias en los principales bienes de la canasta familiar como los alimentos y los combustibles.

Así, una moneda local más fuerte no necesariamente mejora el bienestar general si los mecanismos de transmisión a los precios internos son imperfectos. Paraguay necesita no solo una política cambiaria prudente, sino también reformas estructurales en defensa de la competencia y políticas activas de diversificación productiva. De lo contrario, el país se queda atrapado en un ciclo en el que las fluctuaciones cambiarias exacerban las desigualdades sin generar ganancias generalizadas de eficiencia ni equidad.

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