Para el analista en seguridad, José María Amarilla, el ataque al Puesto Policial de la colonia Naranjito, en Canindeyú, evidencia un fracaso en la política de seguridad del Estado.
En comunicación con radio Monumental 1080 AM advirtió que los episodios recientes revelan graves fallas de inteligencia.
“Grupos entre 15 y 30 personas pueden armarse, circular, juntar vehículos, llevar fusiles y explosivos sin que ninguna fuerza de seguridad se entere. Eso es un mal síntoma”, analizó.
En su opinión, es preocupante que las fuerzas del orden no tengan capacidad de respuesta ante los ataques de grupos criminales.
“El Estado paraguayo no tiene la capacidad de reprimir estos eventos criminales que son significativos y de lectura importante, tanto internamente como para inversores que puedan estar interesados en Paraguay”, afirmó.
Nota vinculada: “Es una falla del sistema y una alerta de que ese grupo sigue vivito y coleando”, dice Bachi sobre el EPP
🔴 "Se trataría de un bautismo de fuego de una nueva camada", refiere analista sobre ataque a puesto policial en Naranjito
— Monumental AM 1080 (@AM_1080) July 23, 2026
👉🏼 José Amarilla, analista de seguridad, sostuvo que este evento podría marcar el inicio de una "cuarta etapa" del grupo armado (EPP), caracterizada por la… pic.twitter.com/VrOz358xyl
Por su parte, el criminólogo Juan Martens destacó la batalla que está perdiendo el Estado en el Departamento de Canindeyú a manos de referentes del crimen organizado.
“Canindeyú es el departamento donde hay mayor actividad de cocaína, marihuana y armas, después del Departamento de Amambay. La ruta PY03 funciona como la principal vía de salida hacia los estados brasileños de Mato Grosso y Paraná. Los puestos policiales se convirtieron en peajes para el crimen organizado”, advirtió en comunicación con la misma emisora radial.
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En otro momento de la entrevista, el especialista cuestionó la narrativa oficial que destaca a Paraguay como uno de los países más seguros de la región.
“Hay una campaña para intentar instalar que Paraguay es un país seguro. En esa misma lógica se construye un país imaginario seguro, con acceso a la salud, rutas sin baches, salarios que alcanzan hasta fin de mes, pero por otro lado te explota la realidad en la cara”, sentenció.
Disparos a quemarropa
El ataque al Puesto Policial Número 4 de la Colonia Naranjito ocurrió alrededor de las 23:00 del martes, cuando los atacantes, según los primeros informes, salieron de un pastizal ubicado frente a la sede policial, situada sobre la ruta PY03, a unos 60 kilómetros de Curuguaty.
En el sitio fallecieron los suboficiales Herminio Ojeda González (33), Atilio Martínez Barrios (40) y Josemar Escobar Piris (37), civil que fungía de secretario de los agentes.
El suboficial Ojeda González fue brutalmente ejecutado con un tiro en la cavidad bucal, que se constató por el ahumamiento observado en la lengua.
En el segundo de los casos, el del suboficial Atilio Martínez Barrios, también presenta dos heridas por proyectiles de armas de fuego, una de ellas en la axila, que provocó la lesión de grandes bazos, con una hemorragia masiva que le causó la muerte.
Posteriormente a ese disparo, recibió un tiro de gracia en la cabeza, de izquierda a derecha, a una corta distancia, según reveló.
Mientras que Josemar no fue ejecutado, sino que falleció a causa de un proyectil que atravesó gran parte de su cuerpo, según el resultado de la autopsia.