Agentes especiales de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) desmantelaron un laboratorio clandestino instalado en plena zona rural de la Colonia San José del Norte, distrito de San Vicente Pancholo, departamento de San Pedro.
Durante el allanamiento, los intervinientes incautaron y destruyeron 118 kilos con 393 gramos de marihuana, distribuidos en distintas presentaciones, incluyendo marihuana picada y tipo “dry”, listas para su comercialización.
Sin embargo, lo más relevante del procedimiento fue la detección de una infraestructura adaptada para la extracción de concentrados de cannabis mediante gas butano, un método utilizado para producir sustancias de alta concentración de THC, conocidas como aceite o resina (BHO).
Nota vinculada: Destruyen 10 hectáreas de marihuana en reserva forestal de Bella Vista
Este sistema, que requiere el uso de cilindros metálicos, garrafas y mecanismos de refrigeración, representa un salto cualitativo en la producción de drogas, al permitir obtener productos más potentes, de mayor valor en el mercado ilícito y con creciente demanda.
La presencia de este tipo de laboratorio en una zona de monte evidencia que las organizaciones criminales no solo mantienen su operativa, sino que evolucionan tecnológicamente, trasladando procesos complejos a áreas rurales para evitar controles, reducir riesgos de detección y maximizar ganancias.
Le puede interesar: Senad destruye 15 toneladas de marihuana y campamentos narcos en Concepción
Además de la droga, los agentes hallaron y eliminaron diversos elementos utilizados en el procesamiento ilícito, entre ellos refrigeradores, 43 garrafas, un cilindro metálico, una balanza y bandejas con restos de sustancia resinosa.
Por disposición del Ministerio Público, las sustancias fueron destruidas e incineradas en el lugar, reservándose muestras para análisis dentro de la investigación fiscal.
El procedimiento fue acompañado por el agente fiscal especializado en la lucha contra el narcotráfico en San Pedro, Jorge Encina Alder.
Desde la Senad señalaron que este tipo de hallazgos confirma una tendencia creciente: el narcotráfico se moderniza y diversifica su producción, instalando laboratorios clandestinos en zonas alejadas para elaborar drogas más sofisticadas, lo que representa un desafío cada vez mayor para las fuerzas de seguridad.