No es necesario ser el Oráculo de Delfos, ni otear los astros ni hurgar en vísceras o tirar las cartas y menos invocar a los profetas de lo obvio, o mover al panal casi seco de los sabios de cabotaje o hacer un congreso con pantalla gigante con un experto traído de las orillas de esta Isla Sin Mar (buscamos constantemente la validación de afuera como un adolescente inseguro) para vaticinar la agenda que marcará la vida de los paraguayos el próximo año. Estas son: 1) Elecciones municipales. 2) Economía al borde de un ataque de nervios, y 3) Mundial de fútbol.
A votar para botar lo malo: Seamos francos, porque lo sincero no quita lo cortés y menos lo alegre; nuestras ciudades –con escasísimas excepciones– son un asco. Baches, vertederos clandestinos, carencia de parques arbolados para sentarse a leer y/o compartir con seguridad y tranquilidad (por un trauma de vigorexia o exceso de running estamos saturados de espacios asfaltados para ir a caminar y asarnos hasta de madrugada), corrupción, servicios ineficientes y una caterva de planilleros municipales caros e inútiles son los principales problemas por los que atraviesan las municipalidades.
También esta la explosión de edificios sin una visión ambiental global y ni hablemos de las estaciones de servicio. No nos engañemos: ni Mandrake (no el bufón metido a fiscal general, sino el mago real) podrá solucionar esto de la noche a la mañana, pero es hora de comenzar a cambiar y debe ser el compromiso de todos los partidos. O al menos que disimulen que es su preocupación principal.
La derrota en Ciudad del Este hizo sonar todas las alarmas del cartismo. Ello apuró la designación dedocrática del presidente del Comité Olímpico Paraguayo, Camilo Pérez, como precandidato in pectore en Asunción por el oficialismo colorado. Es lógico entender que en 2026 crecerán los cuestionamientos dentro y fuera del cartismo por no haberse ensuciado en el barro partidario, lo que tampoco es muy reprochable para los espectadores de afuera. En la disidencia, la disputa por la precandidatura estará entre Daniel Centurión y Arnaldo Samaniego. Estos sí tienen militancia activa. Eso centrará, por ende, el debate el año que viene. Aunque los colorados son impredecibles. Todo se definirá el 7 de junio en las internas simultáneas.
En la oposición una encuesta determinará quién representará a la alianza de partidos y movimientos. Será en febrero. Figuran como precandidatas Soledad Núñez, Johanna Ortega y Arlene Aquino. Acá hay una puja entre el PLRA y Yo Creo, la fuerza esteña que cobró vuelo nacional. Tercia en el juego Cruzada Nacional.
No se puede descartar la aparición de una fuerza tapada por ahora y que tome importancia mediante las redes. Las comicios se harán el 4 de octubre y asumen los nuevos intendentes el 3 de noviembre. Todo el año estaremos en modo elecciones. Y es para diversos actores políticos –y en especial para el Gobierno–, un parteaguas que decidirá cómo encarar lo que resta del camino para las generales del 2028.
EJEMPLAR FUERA DE CASA, INSUFRIBLE DENTRO DE ELLA
La economía paraguaya ha tenido últimamente un desempeño rimbombante. El grado de inversión logrado en este Gobierno (obviamente después de un gran trabajo de los que le antecedieron) es muy importante. Pero el modelo empieza a mostrar fisuras. Para el 2026 se estima un crecimiento del PIB en el rango del 3% o un poco más, pero hay dos factores que están bombardeando los buenos datos. Esto persistirá el año que viene, según todos los indicios. Primero, la inflación descaradamente maquillada por las autoridades del BCP. Los precios seguirán escalando, explican expertos, y no se vislumbran, aclaran, acciones estatales para frenarlo. Segundo, el voraz endeudamiento gubernamental.
El tope fiscal es una ilusión. Quizás se pueda dar un sinceramiento de las autoridades respecto a eso, pero es improbable. Va a ser un año eminentemente electoral y el gasto gubernamental tiene un odioso matrimonio de interés con las maniobras electorales partidarias. En síntesis, la economía en 2026 estará supeditada a las elecciones comunales.
Por otra parte, las conversaciones con Brasil sobre el Anexo C de Itaipú se reanudarán este diciembre. Será el gran tema del año próximo también, en especial respecto a los gastos sociales, nombre pomposo para el prebendarismo político con recursos de la binacional. Aupada en los commodities, la economía puede tener un buen rendimiento en 2026, pero estará presionada por electoralismo y criticada ausencia del efecto derrame. Los feriados largos no sirven de mucho si no tenés plata para gastar.
ESTAREMOS HECHOS PELOTAS
Ármese de paciencia o dispóngase a disfrutar sin culpa. Del 11 de junio al 19 de julio la pelota marcará el ritmo global. Se disputará la Copa del Mundo de Fútbol con presencia paraguaya. Las apuestas marketineras, las promociones y hasta cierta demagogia estatal estará enfocada en el Mundial. Además, se realizarán en el país algunos grandes eventos de impacto internacional. Sobre todo, del 27 al 29 de agosto, se correrá por segundo vez en el país y en suelo itapuense el WRC, la mayor competencia global de rally.
Finalmente, suceda lo que suceda, trate de vivir de la mejor manera posible sin causar ni causarse daño, salvo que sea un miserable amoral.
Feliz 2026. Ya nos volveremos a encontrar. ¡Gracias totales!