15 jul 2026

Yakare Valija vs. Cocodrilo Dundee

Cuando Paraguay y Australia se midan hoy, el encuentro tendrá para muchos el sabor de una novedad: dos países en las antípodas geográficas, sin historia compartida aparente, cruzándose por primera vez. En lo futbolístico, será de hecho su primer enfrentamiento oficial: las dos selecciones solo se habían medido antes solo en partidos amistosos, pero más allá del balón y mucho antes de que el fútbol los enfrentara, australianos y paraguayos ya se habían encontrado en circunstancias bastante más dramáticas que noventa minutos de juego.

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A fines del siglo XIX, en plena reconstrucción de un país devastado por la Guerra de la Triple Alianza, Paraguay recibió a un grupo singular de inmigrantes: cientos de australianos socialistas que cruzaron medio mundo para fundar una sociedad utópica.

Foto: Colonos Nueva Australia - Del álbum de San Martín, llevado a la Exposición Universal de París de 1889. Imagoteca.com.py

A fines del siglo XIX, en plena reconstrucción de un país devastado por la Guerra de la Triple Alianza, Paraguay recibió a un grupo singular de inmigrantes: cientos de australianos socialistas que cruzaron medio mundo para fundar una sociedad utópica. Esta es la historia de las únicas colonias de ultramar que tuvo Australia, y de lo que quedó de ellas.

El proyecto nació del fracaso del movimiento obrero australiano. En 1891, durante la Gran Huelga de los Esquiladores en Queensland, más de 10.000 trabajadores agrícolas se levantaron contra los ganaderos. La derrota de la huelga convenció al periodista y sindicalista William Lane de que no habría cambio social real sin construir una sociedad enteramente nueva en otra parte del mundo.

Lane, nacido en Bristol en 1861, socialista convencido, lector de Marx y Robert Owen, fundador del periódico obrero The Worker en Queensland, pero también un nacionalista racial obsesionado con la pureza blanca. Su novela de 1887, White or Yellow?, imaginaba una invasión china que destruía la sociedad australiana. Su utopía sería un refugio de “blancos anglófilos” organizados bajo principios socialistas, abstemios y de matrimonios de por vida.

Tras descartar Argentina –donde los inspectores enviados consideraron el clima demasiado duro y los recursos escasos–, Lane fijó su atención en Paraguay. El país ofrecía condiciones excepcionales: un gobierno desesperado por repoblar el territorio tras la guerra, tierra gratuita y aislamiento. La Asociación Cooperativa Nueva Australia firmó un contrato con el gobierno del presidente Juan Gualberto González el 4 de marzo de 1893, comprometiéndose a traer un mínimo de 1200 inmigrantes a cambio de cerca de 230.000 hectáreas de tierra.

El 16 de julio de 1893, el Royal Tar –barco que la Asociación había comprado– zarpó del puerto de Sídney con 220 colonos tras la inspección médica: ochenta hombres, cuarenta mujeres y cien niños. Tras cincuenta y siete días de travesía rodeando el Cabo de Hornos, llegaron a Montevideo y remontaron el río hasta Asunción, donde arribaron el viernes 22 de septiembre de 1893.

El primer grupo de pioneros se internó a pie por el monte hasta el sitio elegido, conocido localmente como Puesto de las Ovejas, a unos 120 kilómetros al este de Asunción. La ceremonia oficial de fundación tuvo lugar el 11 de octubre de 1893; el ministro paraguayo de Colonización y el propio presidente izaron juntos la bandera paraguaya.

En jornadas de diez horas, los australianos construyeron la cocina comunitaria, chozas de barro con techos de paja y huertas. Plantaron mandioca, batata, frijoles y melones. En los primeros tres meses limpiaron cuarenta acres de tierra, levantaron veinte casas, una carnicería, una herrería y una escuela. El 31 de diciembre de 1893 partió desde Adelaida un segundo contingente: 199 colonos (132 hombres, diecinueve esposas y el resto niños), tres cuartas partes de ellos bushmen, peones y ganaderos de poca educación formal.

Pero la unidad duró poco. Los conflictos brotaron desde el principio, alimentados por varias causas convergentes:

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William Lane en el año en que llevó a sus seguidores a Paraguay. Lane, murió en Auckland en 1917, sin haber renunciado jamás a sus convicciones raciales.

Foto: Biblioteca de la Universidad de Sídney.

  • Para Lane, los estatutos firmados eran sagrados como “el Código de los Medos y los Persas”, y cualquier infracción debía castigarse sumariamente. No admitía circunstancias atenuantes: un hombre era “recto” o no lo era, y en este último caso debía irse. Esta rigidez le ganó enemigos rápidamente.
  • Los colonos habían firmado un compromiso de abstinencia, pero muchos eran hombres solteros. En un país con el doble de mujeres que de hombres, la tentación del ron de caña y de las mujeres guaraníes resultó irresistible. Alf Walker escribió que algunos miembros robaban herramientas para cambiarlas por licor, y que “un hombre había prometido a un nativo que si le conseguía una mujer nativa podría tener a una de nuestras chicas”. Las expulsiones por estas infracciones se multiplicaron.
  • Lane se oponía a cualquier relación sexual entre razas. Los colonos habían firmado una promesa de no mezclarse con “razas de color”, para que sus hijos fueran “blancos como nosotros lo somos”. Pero esta exigencia chocaba con la realidad demográfica de un país mayoritariamente mestizo y con escasez de hombres.
  • Las disputas sobre cómo se había gastado el capital de la Asociación –todo un capítulo de la historiografía se titula "¿Dónde fue el dinero?"– y la insistencia de Lane en “consultar a Dios sobre los asuntos de la comunidad” alimentaron el descontento. El erudito James Murdoch, traído desde Japón para dirigir la educación, abandonó Paraguay y regresó a Tokio al enterarse de las prácticas religiosas de Lane.

En diciembre de 1893, ochenta y un personas se retiraron de Nueva Australia. La comunidad se partió en “realistas” (fieles a Lane) y “rebeldes”. El 1 de mayo de 1894, sesenta y tres colonos siguieron a Lane para fundar la Colonia Cosme, a 170 kilómetros al sur, proclamándose “verdaderos creyentes”. Su publicidad advertía: “Para evitar consultas innecesarias, todos deben entender que Cosme es para blancos de habla inglesa, que aceptan el matrimonio de por vida, la línea de color y la abstinencia entre sus principios, y que reconocen en sus corazones que EL COMUNISMO ES CORRECTO”.

Un tercer grupo de unos sesenta colonos, que no quiso unirse ni a unos ni a otros, se reasentó en Colonia González y luego partió a Buenos Aires. La Asociación se disolvió y Nueva Australia, ahora dividida, pasó a tener 217 colonos. Mientras tanto, los que se quedaron en la colonia original dividieron la tierra comunitaria en parcelas privadas y comenzaron a tener hijos con mujeres paraguayas, desdibujando para siempre la línea del color.

Cosme fue el intento de Lane de salvar la pureza del proyecto original. Allí, el liderazgo era más estricto y la ideología más rígida. La comunidad tenía su propio periódico, el Cosme Evening Notes, leído en voz alta cada noche en el comedor, y una biblioteca que llegó a tener 1200 libros. La hija de Lane, Cosma, fue el primer bebé nacido en Cosme, el 25 de agosto de 1894.

En 1896, la Embajada Británica en Buenos Aires declaró a Cosme “sin duda una de las colonias más ordenadas y mejor administradas del Paraguay, si no la más”. Pero el orden no se tradujo en crecimiento. En mayo de 1896, Cosme tenía apenas noventa y cinco habitantes: treinta hombres casados y diecinueve solteros, dieciséis mujeres casadas y tres solteras, y veintisiete niños.

Una llegada notable fue la de Mary Cameron –futura Dame Mary Gilmore, una de las poetas más célebres de Australia– el 2 de enero de 1896, para hacerse cargo de la escuela y sus doce alumnos. Cameron observó con perspicacia que el éxito de una colonia dependía más del carácter moral de las mujeres que del de los hombres.

Lane había prometido traer 1200 inmigrantes y soñaba con incluir a Nueva Australia dentro del Imperio británico. En realidad, llegaron unos 600 colonos en total. Nueva Australia nunca superó los 250 habitantes, y Cosme apenas alcanzó los 131.

La población fluctuaba constantemente porque buena parte de la gente solo permanecía un tiempo antes de regresar a casa, desilusionada por el bajo nivel de vida y el descubrimiento de que el trabajo era mucho más duro de lo prometido. En Cosme se llegó a cultivar caña de azúcar, pero en Nueva Australia se pasó hambre. Muchos regresaron a Australia o a Gran Bretaña; otros se trasladaron a la comunidad angloargentina o a Villarrica, Asunción y Sapucái.

Lane abandonó Cosme el 1 de agosto de 1899 junto a su esposa y cuatro hijos, rumbo a Auckland, donde dirigiría el New Zealand Herald. Ese año, el sueño utópico fue oficialmente declarado fracasado. Su hermano John tomó el mando, cambiando el objetivo de la “perfección comunal” a la mera “supervivencia comunal”, y comenzando a contratar trabajadores paraguayos. En 1904, los hermanos menores de Lane también partieron. En 1908, las propiedades de Cosme se distribuyeron en propiedad individual entre nueve hombres, cinco esposas y veintiún niños.

A pesar del fracaso colectivo, aproximadamente ocho familias echaron raíces definitivas en Paraguay. Hoy se calcula que existen unos dos mil descendientes de aquellos colonos australianos dispersos por el territorio paraguayo.

Los descendientes que se quedaron se integraron profundamente a la sociedad paraguaya a través del mestizaje. Gilbert Casey, el irlandés que era el más radical defensor de la igualdad étnica, fue el primero en casarse con una paraguaya –María Antonia Sosa– y adoptar la nacionalidad paraguaya. Muchos otros siguieron su ejemplo. Para 1924, casi toda la segunda generación se había “vuelto nativa”, es decir, casado con mujeres paraguayas, y buena parte de la tercera generación ya no hablaba la lengua de sus padres. El propio Connelly, uno de los pioneros, escribió en 1924 que “la mitad de la primera generación son casi verdaderos paraguayos”. Se cree que un porcentaje significativo de la población actual del distrito desciende de los colonos, incluso personas no reconocidas oficialmente como de ascendencia anglosajona; el argumento más citado es la frecuencia inusual de personas con ojos claros en la región.

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Primer grupo de colonos posando para el fotógrafo Arthur Brittlebank mientras el Royal Tar se acerca a la Bahía de la Fosa.

Foto: Biblioteca de la Universidad de Sídney.

El fenómeno más extraordinario de las colonias australianas fue lingüístico. En apenas tres generaciones, los descendientes abandonaron el inglés –lengua imperial y de prestigio internacional– para adoptar el guaraní, la lengua indígena de sus empleados y vecinos. Es el único caso conocido de una comunidad considerable de hablantes de inglés que cambió su lengua europea por una lengua indígena local.

Ningún descendiente encarna mejor las ironías de esta historia que León Cadogan. Hijo de Rose y Jack Cadogan –ella, destacada activista socialista y feminista de Sídney– nació en Nueva Australia en 1899, poco después de la llegada de su familia. La familia vivió en la colonia hasta 1904 y luego se trasladó a Yataity y Villarrica.
Mientras tres de sus hermanos regresaron a Australia (y murieron trágicamente en los años siguientes), León se quedó en Paraguay y se convirtió en uno de los antropólogos más importantes del siglo XX paraguayo. Políglota en inglés, español, alemán y mbyá-guaraní, dedicó su vida a explorar, describir y traducir la cultura y mitología de los mbyá-guaraní. Murió en 1973, celebrado como la máxima autoridad en cultura guaraní; su rostro llegó a aparecer en un sello postal paraguayo. Hoy su hijo menor, Rogelio, dirige la Fundación León Cadogan, dedicada a mantener vivo el legado de este pionero australo-paraguayo. La escuela local de Nueva Londres lleva su nombre: Escuela León Cadogan.

Entre los descendientes destacados figura el historietista paraguayo Robin Wood (1944-2021), uno de los guionistas de historietas más importantes de América Latina, creador de personajes célebres en la industria. También Alex Sharman, que jugó para la Selección Paraguaya de Rugby. Los apellidos australianos –Wood, McLeod, Kennedy, Smith, Casey, Bates, Murray– persisten en la región, aunque la mayoría de los descendientes ya no viven en las antiguas colonias, sino en las grandes ciudades.

La familia Casey conservó hasta hoy el espíritu socialista del fundador. Marginados y perseguidos durante la dictadura de Stroessner –uno de los nietos de Gilbert Casey fue torturado en prisión–, los Casey mantienen con orgullo la ideología comunista de su antepasado, distanciándose explícitamente de las familias terratenientes del pueblo.

El distrito de Nueva Australia (nombre actual de la antigua colonia) en Caaguazú abarca actualmente unas 46.000 hectáreas y cuenta con aproximadamente cinco mil habitantes. Su centro es el pueblo de Nueva Londres, fundado en 1942. A diferencia de otros pueblos de la región, está organizado en manzanas regulares con calles inusualmente anchas, y sus calles llevan nombres de los colonos originales, como Calle Dorothy Kennedy. Las familias Smith y Kennedy, descendientes de los fundadores del pueblo, siguen siendo las más influyentes y poderosas del distrito, dueñas de grandes estancias ganaderas.

Cosme, en Caazapá, a unos 130 kilómetros al sur de Nueva Londres, es mucho más pequeña y aislada; hoy quedan allí apenas nueve familias, y los únicos descendientes de los colonos australianos son dos miembros de la familia Wood. Aún se conservan la pequeña capilla y el cementerio construidos por los pioneros, y algunas casas muestran rasgos de la arquitectura australiana original, levantadas sobre pilotes y rodeadas de cercas de estacas.

P.D.: Manuel Irala Fernández, más conocido como Yakare Valija, fue uno de los héroes más célebres de la Guerra del Chaco, experto en patrullajes profundos, infiltración y espionaje detrás de las líneas bolivianas.
P.D. 2: Crocodilo Dundee, personaje ficticio y éxito mundial que convirtió al personaje en un ícono de la cultura australiana.

Referencias:

  • Whitehead, Anne (1997). Paradise Mislaid: In Search of the Australian Tribe of Paraguay. St Lucia: University of Queensland Press.
  • Perez, Danae (2019). Language Competition and Shift in New Australia, Paraguay. Palgrave Studies in Minority Languages and Communities. Cham: Palgrave Macmillan.
  • Souter, Gavin ([1968] 1991). A Peculiar People: The Australians in Paraguay. Sydney: Sydney University Press.
  • Cadogan, León (1959). Ayvu Rapyta: Textos míticos de los Mbyá-Guaraní del Guairá. São Paulo: Universidade de São Paulo.
  • Cadogan, León (1998). León Cadogan. Extranjero, campesino y científico. Memorias, 2.ª edición. Asunción: Biblioteca Paraguaya de Antropología.
  • Connelly, Henry (1924). Manuscript on New Australia’s Failure.
  • Livermore, H. V. (1950). “New Australia”. The Hispanic American Historical Review.
  • Shone, Steve J. (2022). Rose Summerfield: Australian Radical. Lanham: Lexington Books.
Investigador.
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