09 jun. 2026

Vulnerabilidad estructural de la deuda pública en Paraguay

El informe Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe 2026 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) examinó el contexto regional de endeudamiento y la situación fiscal particular del país. El análisis incluyó a Paraguay y señaló que la estructura de su deuda pública, caracterizada por una elevada dependencia de acreedores externos y de obligaciones denominadas en moneda extranjera, constituye un riesgo significativo para su estabilidad macroeconómica. A ello se suma una presión tributaria históricamente baja y un contexto internacional de condiciones financieras restrictivas, lo que limita severamente el margen de maniobra fiscal del Estado paraguayo y su capacidad de repago de la deuda.

El organismo multilateral identifica que las condiciones financieras internacionales restrictivas y los crecientes riesgos geopolíticos afectan de manera diferencial a los países según la composición de su deuda.

Aquellos con mayor exposición externa y vulnerabilidad cambiaria enfrentan un encarecimiento del servicio de la deuda y una mayor volatilidad en el acceso a los mercados de capitales.

El informe dedica un apartado especial a Paraguay y señala que, a diferencia de economías de mayor tamaño como Brasil o México —donde predomina la deuda interna—, el país sudamericano presenta un perfil de endeudamiento con una alta dependencia del financiamiento externo.

La deuda con acreedores externos representa el 89% del total de la deuda pública. Esta cifra ubica a Paraguay entre las naciones con mayor dependencia de financiamiento foráneo de la región, junto con Nicaragua y Panamá.

La deuda interna alcanza el 11% del total, lo que refleja un mercado de deuda doméstico poco desarrollado y una limitada capacidad del Estado para financiarse a través de su propio sistema financiero.

El 82% del total de los pasivos públicos está contratado en divisas como el dólar estadounidense, lo que expone al Fisco a la volatilidad del tipo de cambio. La Cepal advierte que esta composición conlleva al menos tres riesgos macrofiscales interrelacionados.

En primer lugar, el riesgo cambiario, ya que una depreciación del guaraní frente al dólar, fenómeno recurrente en contextos de incertidumbre global, incrementa automáticamente el valor real de la deuda y el costo del servicio de intereses, desviando recursos fiscales que podrían destinarse a inversión que necesita el país. Si bien el tipo de cambio está actualmente bajo, el dólar es una moneda extranjera que puede revertir esa evolución en cualquier momento.

En segundo lugar, la vulnerabilidad ante los flujos de capital. La alta dependencia de la deuda externa expone a Paraguay a la volatilidad de los flujos de capital extranjero. La conducta de los inversores internacionales puede dificultar o encarecer las operaciones de refinanciación de los vencimientos.

En tercer lugar, la sensibilidad a las tasas de interés internacionales. En un entorno de condiciones financieras restrictivas, los países con alta deuda externa enfrentan el riesgo de costos crecientes para emitir nueva deuda.

El informe señala que nuevas presiones inflacionarias o conflictos geopolíticos podrían derivar en nuevos incrementos de las tasas internacionales, afectando directamente a economías como la paraguaya.

La vulnerabilidad externa se ve agravada por un rasgo estructural de la economía paraguaya: su baja presión tributaria que exige cada vez mayor deuda incluso para pagar deudas anteriores. Los ingresos tributarios de Paraguay se encuentran por debajo del promedio regional y muy alejada del estándar de los países con mayor nivel de desarrollo.

El informe advierte que la evaluación de la deuda en Paraguay no debe limitarse al volumen, sino también a su estructura. La combinación de una deuda mayoritariamente externa y denominada en moneda extranjera convierte a Paraguay en un país altamente vulnerable a los choques externos. Esta fragilidad estructural, sumada a una presión tributaria persistentemente baja, limita severamente el margen de maniobra fiscal del país, compromete su capacidad para sostener el gasto social dinámico y lo expone a potenciales crisis de financiamiento.

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