17 sept 2026

La salud pública exige políticas de Estado en vez de improvisaciones

Gobernar un país no debe ser considerado como el juego de mesa de moda, esto es, ante la presión del “contendiente”, mover piezas esperando seguir en el juego. Es la impresión que deja la decisión del presidente al cambiar a la ministra de Salud por el titular del IPS, a quien había nombrado precisamente hace 5 meses, cuando las críticas desnudaban la grave crisis.

La situación generada debido a la huelga nacional de médicos está lejos de ser resuelta. Como es bien sabido, esta se deriva al mismo tiempo de la grave crisis de salud pública que hace años vienen padeciendo, sobre todo la población usuaria y los trabajadores de blanco.

Las recientes decisiones del presidente de la República parecen fundamentalmente una maniobra desesperada para intentar responder a las críticas y no precisamente de pacientes, enfermos y médicos, sino de los cuestionamientos que comenzaron a surgir desde el mismo Partido Colorado, partido en el gobierno desde hace más de 70 años.

Para intentar destrabar la huelga de médicos el presidente no negoció con el sindicato, sino que firmó un decreto para nombrar al Dr. Isaías Ricardo Fretes como nuevo ministro de Salud Pública, en reemplazo de María Teresa Barán.

Al mismo tiempo, para reemplazar a Fretes en el Instituto de Previsión Social, fue designado al frente de la previsional el doctor Derlis León, nuevo presidente del Consejo de IPS.

El nuevo ministro fue preguntado sobre la convocatoria a la huelga prevista por el Sindicato Nacional de Médicos para los días 21 y 22 de setiembre, y respondió que los llamará a conversar, y que tiene “las herramientas para poder conversar”. Sin embargo, claramente nos encontramos frente a una situación de difícil solución.

Por un lado, los médicos ya han señalado que se han cansado de los discursos y se muestran firmes en sus reclamos. Por el otro, tenemos un nuevo ministro que deberá iniciar de cero el manejo de la crisis, y que ya tiene la limitación impuesta por su colega de Economía, Oscar Lovera, quien afirmó la semana pasada que un pedido de ajuste salarial del 76%, G. 3.000.000 por cada vínculo del sector médico, sería “de cumplimiento imposible”, teniendo en cuenta que significaría “un poco más de USD 100 millones para el Presupuesto”, y que se debe tener en cuenta la “estructura del gasto rígido que hoy tenemos”. Frente a la contundente respuesta de Economía, cómo haría valer Salud la necesidad de “dignificación salarial”, aquel “derecho postergado del médico”. Fretes debería saber que sus colegas se merecen más que populismo y retórica.

Por otro lado, el cambio en el Instituto de Previsión Social es, sin dudas, una maniobra que a simple vista no va a resolver los gravísimos problemas que aquejan a la previsional. En los escasos cinco meses al frente del IPS, el ahora ministro de Salud, Isaías Fretes, había comenzado a destapar varios casos de obscena corrupción. Lamentablemente, estos casos tienen muy lentos avances en la Fiscalía y no suponen de inmediato la solución de los problemas más serios, como son la falta de medicamentos e insumos, los problemas de los asegurados para obtener citas médicas y también las serie de renuncias que hubo en la previsional de enfermeras y médicos que abandonan la institución debido a los bajos salarios.

Tampoco se puede perder de vista la muy frágil situación financiera del IPS, y el peligro advertido recientemente por una auditoría de la Contraloría, referente a que IPS carece de protocolos ante quiebra de bancos. Este claramente sería un escenario catastrófico para los fondos de pensiones. Para no llevar al colapso de una entidad que se sostiene con el aporte de los sectores trabajador y empleador, el Gobierno debe dejar de usar al IPS como la caja chica para el Partido Colorado.

El IPS debe dejar de ser la caja chica, y el Estado debe dejar de ser agencia de empleos para correligionarios e hijos de los amigos. Debería, en cambio, crear las condiciones para la creación de empleos, hacer una reforma del Estado, con recortes de gastos superfluos en instituciones y en las binacionales donde se pagan salarios obscenos, para luego negarle a médicos un salario digno.

Necesitamos políticas públicas en vez de la politiquería de la dirigencia improvisada.

En los más de 70 años que lleva en el poder el Partido Colorado no ha logrado desarrollar políticas públicas, y estas no solo son necesarias, sino que sin estas acciones del Gobierno no se puede dar respuestas a las necesidades y demandas de la sociedad.

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