Hace dos años algunos banqueros fueron al quincho de la calle España a hablar con uno de los suyos. Con documentos bajo el brazo, expresaron su queja por el privilegio que empezaba a tener el banco ueno, una entidad muy joven que irrumpió en el sistema en concordancia con el ascenso al poder de Santiago Peña.
Los banqueros creían que Horacio Cartes era uno de los accionistas. Él les contestó que no y marcó distancia en tono paternal: “Es el negocio de los muchachos”. En ese entonces, Peña estaba directamente ligado a la entidad bancaria como accionista, así como algunos exponentes de su gabinete económico. Tras las presiones por el evidente conflicto de interés y dudas por su exponencial enriquecimiento, dejó de ser accionista de ueno Holding en marzo de 2025 tras retirar su inversión.
Esa no fue la única reunión. Algunos banqueros seguían visitando al líder de la ANR con más pruebas. A pesar de las reiteradas denuncias de la oposición sobre el riesgo de colocar los fondos públicos del Estado y los sensibles fondos del IPS en una entidad que, según los analistas, no puede garantizar solidez; el malestar de un gran sector financiero, el banco ligado al Palacio seguía captando fondos públicos, superando hoy los 800 millones de dólares. En el IPS, Jorge Brítez incluso modificó reglamentos para beneficiarlo.
No hay nada más peligroso que el fuego amigo. Fue lo que le sucedió a Peña. Con denuncias previas muy fuertes del senador Gustavo Leite, quien disparó contra el presidente, asegurando que su hermano Francisco tiene el 10% de las acciones, la bomba provino desde el centro real del poder. Los senadores Basilio Núñez, Tony Barrios y Natalicio Chase, tras autorización de Cartes, plantean un puntilloso y preciso pedido de informes al BCP sobre las operaciones del Grupo Vázquez. Con detalles tan profundos que solo pueden ser escritos por alguna garganta profunda de la banca matriz, que conoce las anomalías y privilegios que dieron al citado banco, cuyo ex presidente, Carlos Carvallo, hoy preside el BCP.
Las preguntas son tan minuciosas que no se basan en sospechas, sino en certezas. Le exigen al BCP una especie de confesión.
El documento aprobado por el Senado es un disparo en la línea de flotación de Peña. Porque no puede hablar de conspiraciones opositoras ni de campañas de desprestigio de los medios de comunicación. Es un mensaje directo de HC y, por tanto, debe morder la lengua.
A LOS GRITOS
Un día después del pedido senatorial se realizó una sorpresiva reunión entre el presidente de la República y la Asociación de Bancos en Mburuvichá Róga. No fue organizada por el Ejecutivo ni a pedido de Asoban. Cartes propició la reunión. Fue un encuentro áspero, poco amable. Un nervioso Peña les cuestionó duramente por “meter la política en el mundo financiero” e intentó explicar las cuestionadas operaciones.
Los banqueros explicaron sus razones, le señalaron que el BCP ya no es un árbitro fiable y que debe volver la institucionalidad que tanto costó. Incluso denunciaron a un economista que se dedica a llamarlos en tono amenazante. Peña propuso una reunión el próximo martes con el BCP, pero la Asoban no participaría porque ya no tienen confianza en Carvallo, cuyo cargo pende de un hilo, además de una directora.
EN MEDIO DE LA TORMENTA
La decisión del Senado vino a desestabilizar aún más la nave gubernamental en medio de la tormenta de la crisis sanitaria. Peña y la ministra Teresa Barán no tuvieron la capacidad de resolver los reclamos médicos, un asunto que está en agenda hace dos meses. La desatención en salud de este Gobierno es tan lamentable que hace tiempo Cartes le viene exigiendo que tome cartas en el asunto.
Al Partido Colorado le mueven especialmente dos cosas: El reparto más o menos equitativo de los negocios del Estado (ya sea para los políticos, ya sea para la élite económica afín), y el riesgo de perder el poder. Cuando falla uno o los dos, como es este caso, no tiene problemas en apartar a los responsables o cortar cabezas para evitar riesgos que pongan en peligro el viejo, pero exitoso modelo. La gente solamente entra en la ecuación como factor electoral.
La crisis de la salud es un tema que golpea en la campaña electoral. La huelga de los médicos ganó la calle y generó adhesión. Como medida de emergencia, Peña prevé cambios en Salud, con la salida de Teresa Barán. Es altamente probable que Ricardo Fretes, quien apaciguó la crisis en IPS, sea nuevamente su bombero para el Ministerio.
Peña está acorralado
En el Comando de Honor Colorado ya se distancian de él y afirman que es el único responsable de la crisis actual porque maneja directamente el BCP y porque tomó la decisión unilateral de colocar los fondos del IPS en ueno.
Una posición poco creíble e irresponsable. Es simplemente la perversa lógica colorada. Cuando un elemento ya no es útil al sistema o quiso burlar las reglas preestablecidas del reparto de ganancias, será aislado y vilipendiado. Nicanor, el viejo olfateador del poder, ya aconsejó a Pedro Alliana alejarse de Peña y no ser “el escribano de sus fracasos”.
Las acciones políticas de Peña están a la baja
El propio presidente de la República dio veracidad a los murmullos cuando advirtió en tono alterado a los banqueros sobre los daños que generará al país un juicio político.
Peña no puede hablar de conspiraciones... Es un mensaje directo de HC y se debe morder la lengua.