La niña posa con unos murales de fondo, que recuerdan la historia del Paraguay. Milagros, vestida de blanco y con característica capa azul de la Virgen de Caacupé, sonríe mientras su madre capta las instantáneas del momento.
Ambas, cuenta María Lourdes, son caacupeñas. Desde que era chiquita, viste a su hija con el atuendo que representa a la Virgen Azul.
“Yo le suelo vestir siempre así, que es mi manera de dar gracias a la virgen por los favores que nos hace”, cuenta María Lourdes.
El agradeciendo va porque su hija, de ocho años, pudo aprobar todas las materias de la escuela.
También se suma el hecho de que no haya tenido una enfermedad que le afecte de manera seria, considerando que los virus respiratorios obligaron a los niños a ausentarse en la escuela
Eso hizo que muchos de ellos hayan faltado a clases y otros hasta tuvieron que internarse.. “Nosotras les estamos muy agradecidas y somos devotas con ella. Siempre”, dice María Lourdes, preparándose para el 8 de diciembre.