“La Virgen vino en un tiempo de guerras, de odio, de violencia y de incertidumbre. Pero el mensaje sigue resonando hoy en medio de un mundo herido por conflictos, divisiones, violencias familiares, injusticias sociales, corrupción, narcotráfico, pobreza y tantas formas de sufrimiento humano”, expresó ayer el cardenal Adalberto Martínez durante la misa en honor a Nuestra Señora de Fátima, celebrada en la Catedral Metropolitana de Asunción, al cumplirse 109 años de su primera aparición.
‘‘Anticipadamente, celebramos el Día de la Madre, contemplando a María como la Madre por excelencia’’, dijo.
Afirmó que el mensaje de Fátima mantiene plena vigencia frente a las crisis que golpea a la sociedad. Insistió en que “sin Dios, el corazón humano se pierde” y que solo “la conversión, la oración y la paz nacida del Evangelio pueden salvar verdaderamente a la humanidad”.
Advirtió sobre el deterioro que atraviesan muchas familias paraguayas y sostuvo que “la familia es un don precioso de Dios y que hoy está profundamente amenazada”.
Mencionó como problemas la migración forzada, la violencia intrafamiliar, las adicciones y la desintegración familiar, además de cuestionar las condiciones sociales que debilitan los hogares. “Defender a la familia no es una cuestión ideológica. Es defender el corazón mismo de la sociedad y el futuro de nuestros pueblos”, afirmó.
El cardenal reclamó políticas públicas que fortalezcan a las familias, mediante acceso al trabajo digno, salud, educación y oportunidades para los jóvenes. “Necesitamos hogares donde se vuelva a rezar, donde los padres bendigan a sus hijos, donde los hijos respeten a sus padres”, expresó.
Devoción. La imagen de la Virgen de Fátima fue coronada en medio de cánticos, rezos y expresiones de fe de familias enteras que acudieron hasta la Catedral para participar de la celebración presidida por el arzobispo de la Santísima Asunción.
Durante su homilía, el cardenal recordó que las apariciones de Fátima ocurrieron en 1917, en una pequeña aldea de Portugal, donde la Virgen María se manifestó a los pastorcitos Lucía, Jacinta y Francisco. “Dios escogió nuevamente a los pequeños, a los sencillos, a los pobres, para hablar al mundo entero”, afirmó al destacar que el mensaje mariano continúa vigente más de un siglo después.
El purpurado destacó además el papel de María como Madre espiritual de la Iglesia y de todos los creyentes. “Jesús no quiso dejarnos huérfanos. Antes de entregar su espíritu, nos entregó a su propia Madre”, expresó.
Un mensaje especial fue dirigido a los jóvenes y a las familias, alentándolos a mantener viva la fe y la esperanza. En la parte final de la celebración, el cardenal elevó una oración por la “paz en Ucrania. Paz en Tierra Santa y en todo el Medio Oriente. Paz en tantos lugares marcados por la guerra”. También clamó por “paz social en nuestra nación” y exhortó a construirla “sobre la verdad, la justicia, el respeto y el bien común”.
La actividad en la Catedral es organizada con participación de los Heraldos del Evangelio y transmitida por NPY.
- “Oremos por la paz en la Tierra Santa y en todo el Medio Oriente. Paz en tantos lugares marcados por la guerra”. Adalberto Martínez, cardenal.