19 sept 2026

Una visión para que la ciudad de Asunción vuelva a ser de la gente

Está en marcha la ejecución del Proyecto Mejoramiento de la Resiliencia Urbana de la Franja Costera de Asunción, proyecto financiado con un préstamo del Banco Mundial y ejecutado por el Ministerio de Obras Públicas. En medio del abandono de la capital, la suciedad, la desidia y la negligencia de las autoridades municipales, este plan aporta un soplo de esperanza.

Calles exclusivas para el peatón, y de “convivencia” con el vehículo, además de nuevos modelos de rampas y estacionamiento, mejoramiento de espacios, mejoramiento del mobiliario urbano y arborización, son algunos de los objetivos a los que apunta el proyecto de revitalización del centro histórico de Asunción.

Financiado con un préstamo del Banco Mundial de USD 105 millones, parte de los trabajos ya se iniciaron, y se dispone también de una hoja de ruta, el Manual de Diseño Urbano del Centro Histórico de Asunción. El proyecto contempla la financiación de viviendas para reasentamientos y mejora del entorno público en la zona de la franja costera, la revitalización de espacios dentro del Centro Histórico, el Parque Caballero, el Banco San Miguel y la Bahía de Asunción. Con el Manual de Diseño Urbano se podrían unificar criterios de diseño, será fundamentalmente una guía en la formulación de proyectos de espacio público.

Según se informó, el subproyecto Centro Histórico contempla una intervención urbana en dos fases, enfocadas en recuperar y dinamizar espacios públicos claves del centro, enfocándose en el mejoramiento de los espacios públicos: La Plaza Uruguaya, el conjunto de la Plaza Mayor y la Plazoleta Isabel La Católica, así como la mejora de las calles que rodean a la Plaza Uruguaya y la calle el Paraguayo Independiente. Todo esto supone la puesta en valor de elementos patrimoniales, mejoras en accesibilidad, incorporación de mobiliario urbano, arborización y el manejo de aguas pluviales.

Como se sabe, la fase 1 está en marcha, y supone la intervención de la Plaza Uruguaya que ya se inició, lo mismo que las obras en la Plaza de los Desaparecidos; posteriormente, se trabajará en tramos de las calles 25 de Mayo, México, Antequera, Eligio Ayala y Paraguayo Independiente; lo mismo que el conjunto de cuatro plazas: Plaza de la Libertad, Plaza de la Democracia, y luego la calle Palma y sus transversales.

Se debe decir que ya era tiempo de volver a mirar la capital. Ciertamente el proyecto se ha formulado con miras a la celebración de los 500 años de Asunción, que se estará cumpliendo dentro de once años –en el año 2037–; aporta, sin embargo, un soplo de esperanza para la ciudadanía, en particular a los vecinos de la capital que sufren en silencio las consecuencias de malas administraciones municipales, que han puesto en grave riesgo a la Municipalidad en varios niveles.

Uno de los graves riesgos actuales es el financiero. Es por todos conocida la herencia que han dejado la gestiones de ex intendentes, como Óscar Nenecho Rodríguez, cuestionado por el destino que pudieron haber tenido los G. 500.000 millones de bonos que debían ser destinados a obras; las deudas y los vencimientos de intereses. Mientras tanto, sigue en crisis el sistema de recolección de basura, hay obras de desagüe pluvial cuyo avance es muy lento y para los vecinos supone vivir en medio del peligro, el abandono del centro de Asunción, y el escándalo más reciente: La mafia del asfalto.

Observando el estado de la capital, sus avenidas, sus calles, su centro abandonado, sucio y peligroso, resulta difícil creer que ya en 1872 tuvo un servicio de tranvías que unía la Estación Central del Ferrocarril con el Puerto de Asunción, un tranvía que en 1913 se convirtió en servicio de tranvía eléctrico, el cual sobrevivió hasta el año 1997.

Asunción tiene parques que deberían estar cuidados y a disposición de los vecinos, como el parque Caballero y el Carlos Antonio López, lo mismo que el Jardín Botánico sigue siendo –a pesar de que por la negligencia de las autoridades ha ido perdiendo cientos de hectáreas– un lujo en medio de una ciudad que se ha convertido en un caos cotidiano de embotellamiento de vehículos y un pésimo transporte público.

Ojalá los objetivos y las metas del proyecto de Mejoramiento de la Resiliencia Urbana de la Franja Costera de Asunción se cumplan y podamos todos poder disfrutar de una ciudad sin baches ni veredas rotas, más limpia, ordenada, con árboles, con plazas cuidadas, con calles peatonales; una ciudad amable que esté pensada para el ciudadano, para que la gente pueda disfrutarla en familia.

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