La reciente huelga de médicos y la inicial respuesta a las demandas de que no había recursos para satisfacerlas ha coincidido con el inicio del estudio del Presupuesto en el Parlamento. Sin embargo, contradictoriamente al discurso, el PGN 2027 incluye recursos para pagos adicionales para altos cargos y el pago de seguros de salud privados para el Parlamento.
Cuando se habla del Presupuesto los expertos refieren con frecuencia dos cuestiones fundamentales. Una es la eliminación de los gastos superfluos y la otra es mejorar la calidad del gasto público.
Lamentablemente, cada año se dejan de lado ambas recomendaciones. Y son precisamente quienes estudian, retocan y aprueban el Presupuesto cada año quienes tienen en sus manos eliminar los gastos innecesarios, los privilegios y elevar la calidad del gasto.
El Congreso Nacional ha ido con los años acumulando privilegios. El primero de ellos es la impunidad que tienen diputados y senadores cuando faltan a las sesiones, el único día de la semana que deben presentarse y trabajar, que es de hecho para lo que fueron electos. Dicho privilegio no lo tiene ningún trabajador en el país, quienes a diferencia de los parlamentarios, si faltan no cobran o si llegan tarde sufren descuentos. Este es verdadero dilema, pues deben ser los mismos parlamentarios quienes decidan imponer medidas para limitar y penar las ausencias a las sesiones.
La reciente Huelga Nacional de Médicos expuso, asimismo, otra faceta de la hipocresía de la clase política. Mientras, por un lado, respondían a los trabajadores de la salud que no había recursos para satisfacer sus reclamos, en el Congreso seguían cobrando sus ingresos de más de G. 37.000.000, monto al que habían llegado dos años antes en función del autoaumento que se regalaron.
En medio de aquellos agitados días, igualmente, hubo un velado insulto por parte del presidente del Congreso Nacional a los médicos del país, cuando dijo: “Ser médico es un apostolado”, al referirse a las renuncias masivas de los profesionales.
Pareció olvidar el senador Basilio Bachi Núñez, quien también es médico aunque no ejerza que, entre 2025 y 2026, se había autoasignado una millonaria bonificación de G. 21.100.950 desde marzo del 2025, con lo que alcanzó una remuneración mensual de G. 63.302.850, lo que duplicaba lo que gana incluso el presidente de la República.
Volviendo al PGN 2027 es imperativo que se hagan recortes de los gastos innecesarios y, sobre todo, de los privilegios.
Uno de ellos contempla G. 39.899.800.000 para servicios de medicina prepaga y de salud del Poder Legislativo, equivalentes a unos USD 6,2 millones al cambio actual, y al desagregar montos se observan que algunas partidas incluso registran incrementos respecto al presupuesto vigente.
Para la Cámara de Diputados, se prevé destinar G. 19.848 millones, unos USD 3,3 millones al seguro médico privado, casi G. 948 millones más que lo presupuestado actualmente, y para el Senado proyecta gastar G. 13.350 millones, alrededor de USD 2,2 millones, lo que representa un aumento de G. 441 millones.
Por otro lado, el proyecto de Presupuesto incluye que el Poder Legislativo aumentaría en un 20,7% el pago de horas extras a los funcionarios. La diferencia de G. 800 millones, USD 123.877 al cambio estimado por el Ministerio de Economía, se da en un contexto de crisis sanitaria y, sobre todo, de déficit del proyecto del Presupuesto General del 3,9%, como consecuencia de deudas con constructoras y farmacéuticas.
Precisamente, con un presupuesto que no calza el Congreso prevé para el 2027 destinar 13.768 millones, unos USD 2,1 millones para los funcionarios que tengan cargos de responsabilidad, en el marco del escalafón del personal. Según el presidente del Congreso, Basilio Bachi Núñez, el escalafón sustituye al gasto de representación como resultado de un reordenamiento y reestructuración de la institución.
La clase política está demorando ajustar su realidad a la que vive la gran mayoría del país; por eso, no ven que la situación es insostenible, y no deben abusar de la paciencia del pueblo, ostentando sus privilegios, que además se sostienen con el sacrificio de la clase trabajadora.
Es hora pues de que se recorten los privilegios y los gastos innecesarios y que el gasto y la inversión del Presupuesto vayan destinados al bienestar de todos los paraguayos y paraguayas.