Política

Una expulsión que no desinfecta el sistema

Estela Ruiz Díaz – En TW: @Estelaruizdiaz

El jueves, el Senado expulsó de su seno al polémico Paraguayo Cubas por 23 votos de colorados oficialistas y cartistas, liberales llanistas (excepto Silva Facetti) y patriaqueridistas. No participaron de la sesión el Frente Guasu, el PDP y algunos liberales que se retiraron por considerar inconstitucional la medida.

Fue un juicio sumario, del que ni siquiera participó el acusado por uso indebido de influencias, según estipula el artículo 201 de la Constitución Nacional.

El caso Cubas es diferente al resto de los senadores expulsados de la cámara, quienes fueron vinculados directamente con casos de corrupción, como Óscar González Daher, Jorge Oviedo Matto, Víctor Bogado y Dionisio Amarilla.

LOS HECHOS. El martes 26, el entonces senador, junto con unas 20 personas, llegó aparatosamente a la Comisaría de Minga Porã para denunciar a policías que supuestamente pretendían liberar camiones cargados con rollos que habían sido incautados. Con la transmisión en vivo como acostumbra, se pudo observar la agresión verbal a los policías, a uno le dio un akãpete (golpe leve en la cabeza), amenazó con frenar ascensos y de yapa pateó la patrullera. Casualmente el cargamento de rollos era legal, según el Infona, y a partir de allí corrieron los plazos políticos que se hilvanaron con rapidez para generar su destitución. El ministro del Interior, Euclides Acevedo, lo denunció ante el Senado exigiendo la “sanción correspondiente” y su nota fue utilizada como cabeza del proceso para que el jueves los senadores lo llevaran al cadalso. La mañana del jueves, representantes de la UIP, la Feprinco y la ARP fueron a reclamar su expulsión. “No podemos tener un representante de esa naturaleza que nos genere conflicto con Brasil por ejemplo”, dijo Gustavo Volpe, quien defendió el acta secreta de Itaipú, calificada como alta traición a la patria que casi tumbó al presidente Abdo Benítez.

La sesión fue un festival de hipocresía argumentativa. Por ejemplo, el senador Enrique Bacchetta dijo que con la expulsión iba “a ganar la democracia…, nosotros no podemos permitir que siga habiendo anarquía”. Lo decía el mismo senador y titular del Jurado de Magistrados que, cuestionando a la Justicia, dio su apoyo al diputado Ulises Quintana, procesado por tráfico de drogas en carácter de cómplice, asociación criminal y lavado de dinero, quien fue enviado a prisión, liberado y recientemente devuelto a la cárcel.

El acto final es el retrato perfecto de cómo el poder real funciona corporativamente cuando un agente antisistema llega demasiado lejos. Así lo definió la senadora Desirée Masi, quien acotó que la expulsión es una clara violación constitucional “porque el uso indebido de influencias no está demostrado. Acá sí hubo uso indebido de influencias en la mañana, cuando los representantes de los sojeros y de los ganaderos pidieron la expulsión de Cubas. Quiere decir que un grupo de presión empresarial es capaz de presionar, de tener acá gente y, en este caso, modificar la composición del Senado”, lamentó.

CORTA VIDA. Paraguayo Cubas llegó al Senado como un azote de Dios, con el cinto en la mano, luego de defecar en el despacho de un juez, pintar con leyendas las casas de políticos a los que acusó de corruptos. Con ese estilo disruptor ganó el apoyo de ese ciudadano hastiado del estado de corrupción. “Soy el resultado del voto bronca de este país, no soy el resultado de los que están en un espacio de confort. Soy un accidente, estoy en el estómago de mi peor enemigo, que es el Estado, el sistema”, se definía apenas asumió la banca.

Para los cánones democráticos, Cubas tampoco es una alternativa frente a un sistema putrefacto que tiene sometido al país en manos de unos pocos. Su estilo provocador le sirvió para llegar al Senado. Aquí rechazó ser parte del sistema y trató y maltrató a todos por igual, sin diferenciar trayectorias, corajes y compromisos democráticos.

Por ello, su decisión de ser senador es una contradicción a todo lo que plantea: el Parlamento es un órgano colegiado, deliberativo, que funciona con la construcción de mayorías, donde sin alianzas no se logran objetivos. Los Llaneros Solitarios pueden generar polémica, llamar la atención, denunciar a los gritos, nombrar sin temor a los corruptos, pero sin aliados claves para hacer fuerza, es predicar en el desierto. Sirve para complacer a la platea, pero sin resultados efectivos.

Payo tampoco despertó el apoyo de ciudadanos que valoran la democracia por su misoginia, homofobia y defensa de la dictadura. Al contrario, genera temor porque la alternativa que propone es una contracara peligrosa. Todas las dictaduras nacieron “para corregir anomalías”.

EL SISTEMA. El Senado se sacó de encima a un miembro que molestaba y que no podía domar. Irritaban sus intervenciones, sus acusaciones directas, sus inaceptables actuaciones y exabruptos.

Payo fue el arquitecto de su propia caída, ya que ya fue sancionado en dos ocasiones.

Pero pretender hacer creer que su expulsión fue para proteger la democracia o la institucionalidad es un cuento de ficción.

A él no lo sacaron por un “akãpete” a un policía, sino porque molestaba al sistema que cooptó el Estado, que se beneficia del statu quo y que no acepta que alguien vocifere sus nombres.

Porque si fuera así, muchos de los que votaron no deberían seguir sentados allí, decidiendo sobre la vida y hacienda de todos los paraguayos.

Porque si fuera así, los empresarios visitarían todos los días el Congreso pidiendo la cabeza de cuanto legislador perpetra todos los días contra la República, de todos los que hacen abuso de sus influencias digitando licitaciones, llenando el Estado con operadores políticos, nombrando a un juez propio, destrozando el presupuesto público.

FUTURO. Payo está fuera. Está por verse qué hará. Cualquier proyecto político que pretenda necesita una mínima construcción política que desdeñó desde el lugar que le dieron sus votantes, a los que ahora mismo acusa de “inútiles” por no rebelarse. ¿Crecerá su liderazgo o se diluirá en los miles de “me gusta” de las redes sociales? Solo el tiempo revelará este acertijo.

Por de pronto, el Senado tampoco podrá jactarse de haber dado un salto democrático. Solamente drenó una pus que les molestaba, pero el cuerpo infectado continúa intacto.

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