09 may. 2026

Una carta al Papa

Sobre esto y aquello

El 30 de abril de este año, un grupo de científicos envió una carta a Francisco I para pedirle que tomara una posición crítica sobre los transgénicos, también llamados OGM (organismos genéticamente modificados). Los firmantes se consideran entendidos en un asunto que han investigado desde hace años; algunos de ellos han sido los primeros en plantear el debate público sobre el mismo. Ese debate no ha sido —ni debía ser— solo científico y técnico, sino también político y económico, pues las grandes corporaciones de los agronegocios pueden alcanzar el control absoluto del sistema agroalimentario.

Las estadísticas oficiales muestran que los cultivos de OGM producen menos por hectárea, “usan una cantidad mucho mayor de agroquímicos y han provocado un aumento significativo del desempleo rural y del vaciamiento del campo”.

La utilización generalizada de los OGM hace que las decisiones básicas sobre la alimentación de los países las tomen las corporaciones transnacionales, guiadas por el propósito de aumentar sus ganancias, y no por el interés social. Así se afecta la soberanía alimentaria, y se coarta el desarrollo de la diversidad en la agricultura; dicha diversidad es provechosa para la salud pública y el medioambiente.

Son alarmantes las consecuencias que pueda tener la utilización de los OGM en los centros de origen de ciertas plantas, como el maíz en Centroamérica y el arroz en Asia; en especial la variedad OGM llamada Terminator, que produce semillas estériles para una segunda siembra. La agricultura diversificada de pequeña escala, y emprendida por agricultores independientes, es fundamental para enfrentar los problemas del hambre y del cambio climático. La carta va acompañada de un estudio detallado que respalda sus investigaciones, y que se puede encontrar en internet: “Por qué los cultivos transgénicos son una amenaza a los campesinos, la soberanía alimentaria, la salud y la biodiversidad en el planeta”.

Menciono esta nota a causa de las enfermedades y muertes de personas y animales en Huber Duré. Distintos profesionales han dado distintas explicaciones; la más razonable me parece la de quien lo atribuyó a la intoxicación con agua contaminada. ¿Contaminada con qué?, nos preguntamos. Para responder a la pregunta, se hubiera hecho el estudio del agua que no se hizo hace unas semanas, cuando murieron dos niñas; hasta dónde puedo saber, no se lo ha hecho hasta hoy. A falta de un estudio técnico, suponemos que la contaminación se debió a los agrotóxicos asociados al cultivo de los OGM. La suposición se basa en que: (1) los OGM precisan usar una cantidad mayor de agrotóxicos y (2) el Gobierno ha reconocido que no puede controlar el uso de los agrotóxicos en el Paraguay; sin embargo, ciertos funcionarios públicos se apresuraron a descartar la acción de los agrotóxicos.

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