13 ago 2026

Un bono que impulsa el crecimiento

Más personas se incorporan al trabajo y contribuyen a explicar parte del dinamismo de la economía paraguaya.

La economía paraguaya acumula un crecimiento del 5,6% en el 2026. Al mismo tiempo, el empleo aumenta cerca de 4% anual, equivalente a unos 124 mil ocupados adicionales en promedio.

Este resultado no responde únicamente al dinamismo de la economía. También refleja que Paraguay comienza a aprovechar su bono demográfico.

El bono demográfico no consiste simplemente en que aumente la población en edad de trabajar. Su verdadero beneficio aparece cuando una mayor proporción de esa población pasa a trabajar y producir. En ese caso, la economía dispone de más personas generando bienes y servicios y puede aumentar su producción a un mayor ritmo.

Los datos muestran con claridad este fenómeno. En el último año, hasta el segundo trimestre de 2026, el empleo creció 3,7%, muy por encima del 1,2% de aumento de la población en edad de trabajar. A su vez, la fuerza laboral —las personas que trabajan o buscan empleo— aumentó 2,7%, mientras la población inactiva se redujo 4,0%. Esto significa que más personas participan en la actividad económica, una de las formas en que se materializa el bono demográfico.

Una parte de este dinamismo también se manifiesta en el trabajo independiente. El empleo creció con especial intensidad entre los empleadores (14,8%) y los trabajadores por cuenta propia (4,7%), por encima del aumento registrado entre los empleados privados (3,7%). Esto sugiere que el emprendimiento y el autoempleo absorben una parte de la fuerza laboral en expansión.

Otro factor importante es la creciente incorporación de las mujeres. En el último año, el empleo femenino aumentó 6,5%, casi tres veces más que el masculino (2,2%). Si bien esto puede reflejar la necesidad de generar mayores ingresos en los hogares, esta mayor participación femenina amplía la fuerza laboral efectiva y constituye uno de los mecanismos que la literatura asocia con el aprovechamiento del bono demográfico.

Aunque la población en edad de trabajar ya crece a un ritmo menor que en décadas anteriores, una mayor participación en la actividad económica continúa impulsando el crecimiento. Se produce así un círculo virtuoso: una economía que crece genera oportunidades de empleo, mientras una mayor incorporación de trabajadores contribuye a una mayor producción. Ambos procesos se retroalimentan y ayudan a explicar parte del dinamismo que hoy muestra la economía paraguaya.

El impacto acumulado de este proceso puede ser considerable. Una investigación reciente de la Universidad de Cambridge, basada en experiencias similares, estima que los cambios en la estructura por edades pueden aportar, en promedio, alrededor de 0,4% adicional al crecimiento anual del ingreso por habitante. Acumulado en el tiempo, ello podría traducirse en un incremento cercano al 10% del ingreso per cápita.

Sin embargo, el bono demográfico ofrece una oportunidad que puede ser transitoria. Para que sus beneficios sean duraderos se requiere invertir en educación, elevar la productividad y promover un entorno más favorable para el emprendimiento y la inversión. Solo así esta ventaja demográfica podrá convertirse en un crecimiento sostenido y en un mayor bienestar para la población.

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