CIUDAD DEL ESTE
La disputa interna que dejó la elección colorada de Ciudad del Este continúa generando repercusiones políticas en Alto Paraná. Esta vez, el gobernador César Landy Torres salió al paso de las versiones que apuntaban a una supuesta ofensiva de su sector para pedir la destitución del director paraguayo de la Itaipú, Justo Zacarías Irún, tras la ajustada victoria de Rigoberto Chamorro en las internas municipales de la Asociación Nacional Republicana (ANR). El gobernador puso paño frío al escenario que comenzó a tensarse luego de que el propio Chamorro, ganador de la contienda interna, manifestara que de ganar las elecciones habría cambios al frente de la entidad binacional. La versión que corría era que la reunión con el presidente de la República, Santiago Peña, dada esta semana, tenía que ver con ese tema. Sin embargo, Landy Torres descartó tal situación.
“De ninguna manera. En ningún momento, nosotros planteamos eso, porque es una facultad exclusiva del presidente de la República. Nosotros somos respetuosos de las instituciones, de las personas que ocupan los diferentes espacios, y nuestro apoyo siempre fue de manera incondicional al Gobierno Nacional”, afirmó.
Aseguró que la conversación giró en torno a obras, inversiones y proyectos para Alto Paraná, además de un análisis de los resultados obtenidos por los candidatos de la Lista 1 en los distintos municipios del departamento.
La necesidad de aclarar la situación surge en un contexto político particularmente sensible. La interna colorada de Ciudad del Este no solo definió una candidatura para las municipales de octubre, sino que también puso en evidencia la existencia de dos polos de poder dentro de Honor Colorado en Alto Paraná.
Por un lado, se encuentra el gobernador César Landy Torres, quien respaldó la candidatura de Chamorro. Por el otro, el director paraguayo de Itaipú, Justo Zacarías Irún, principal impulsor de la precandidatura de Magno Álvarez. La victoria de Chamorro por un margen estrecho fue interpretada por diversos sectores como un triunfo político del gobernador y una señal de debilitamiento del grupo liderado por los Zacarías. Sin embargo, la diferencia mínima también dejó en claro que ninguna de las dos estructuras posee una hegemonía absoluta dentro del oficialismo departamental.
JUSTO PONE PAÑO FRÍO. Si Landy Torres buscó apagar el incendio político desde la Gobernación, Justo Zacarías Irún hizo lo propio. Consultado sobre los resultados de la interna colorada, el director paraguayo de la binacional relativizó el impacto de la derrota de su sector y evitó convertir el episodio en una batalla por el liderazgo departamental. “En política siempre alguien gana o pierde, pero en política nunca se gana todo y nunca se pierde todo”, expresó. Recordó que la diferencia entre los candidatos fue cercana a los cien votos y consideró que se trata de un resultado normal dentro de una competencia democrática. “En Ciudad del Este hay una diferencia de 100 votos para el ganador y eso es absolutamente normal. Va a suceder muchas más veces todavía”, afirmó.
Cuando se le preguntó si el triunfo de Chamorro representaba un avance político de Landy Torres sobre el grupo Zacarías, evitó alimentar la controversia. “Yo no voy a entrar en disputas con amigos y correligionarios nuestros del mismo equipo”, respondió.
La postura de Zacarías refleja una estrategia orientada a preservar la cohesión de Honor Colorado de cara a las elecciones municipales de octubre, donde el principal desafío será recuperar la Municipalidad de Ciudad del Este, actualmente en manos del movimiento YoCreo.
LA BATALLA QUE VIENE. Aunque públicamente ambos líderes intentan transmitir tranquilidad, la interna dejó en evidencia que la conducción del movimiento oficialista Honor Colorado en Alto Paraná tiene dos cabezas bien definidas.
La victoria de Rigoberto Chamorro fortaleció la figura de Landy Torres como articulador político del oficialismo departamental, mientras que el caudal electoral obtenido por Magno Álvarez demostró que el grupo liderado por Justo Zacarías, conocidos como el clan Zacarías, conserva una estructura competitiva y capacidad de movilización.
La disputa por el liderazgo interno no desapareció; simplemente quedó en pausa.