27 jun. 2026

Transformar el IPS: Liderazgo y oportunidad

El Instituto de Previsión Social (IPS) es una institución clave para el país y los paraguayos merecemos un funcionamiento radicalmente distinto al que conocemos hoy.

La transformación que necesitamos es compleja y, como ocurre en cualquier organización, comienza con un liderazgo competente y decidido a impulsar cambios profundos. Desde el Club de Ejecutivos del Paraguay hemos tenido la oportunidad de conversar con franqueza con el nuevo presidente de la institución y, basados en su trayectoria profesional y humana, creemos que se abre una oportunidad significativa para el IPS.

No estamos hablando de una organización menor. El IPS administra mensualmente alrededor de USD 160 millones provenientes de los aportes de trabajadores y empleadores. Parte de esos recursos alimenta el fondo de jubilaciones (el 54%), que acumula activos cercanos a los UDS 3.000 millones, mientras que otra parte (el 39%) financia la atención de salud de aproximadamente 1.600.000 beneficiarios.

Sin embargo, pese a la magnitud de sus recursos y a la importancia de su misión, la institución enfrenta serios problemas de gestión. A ello se suman prácticas de corrupción, ineficiencia y desidia que, con el tiempo, se han vuelto parte de una cultura organizacional difícil de modificar.

Ante este escenario surge una pregunta inevitable: ¿qué tipo de liderazgo necesitamos para confiar en que los cambios realmente puedan ocurrir?

La primera condición es contar con capacidades técnico-programáticas. Todo proceso de transformación requiere comprender los desafíos centrales de la institución y ser capaz de identificar estrategias y programas que fortalezcan lo que funciona y corrijan aquello que no funciona.

Esto no significa que el presidente deba ser el mayor experto en cada área. Para eso existen equipos técnicos y especialistas. Lo fundamental es que tenga la capacidad de convocar a las mejores personas, formar equipos de alto nivel y aprovechar el conocimiento disponible dentro y fuera de la institución.

La segunda condición tiene que ver con las capacidades de gestión. Muchas organizaciones cuentan con diagnósticos adecuados e incluso con recursos suficientes, pero fracasan porque no logran implementar efectivamente sus planes.

Gestionar implica convertir las ideas en resultados concretos. Significa coordinar personas, procesos y recursos dentro de estructuras complejas que suelen ofrecer resistencia al cambio. Sin una gestión eficaz, cualquier reforma corre el riesgo de quedarse en el papel.

Pero existe una tercera dimensión igualmente importante: las habilidades políticas.

Cuando se intenta modificar formas tradicionales de funcionamiento, mejorar controles o enfrentar esquemas de corrupción, inevitablemente aparecen resistencias. Los grupos que se benefician del estado actual de las cosas rara vez permanecen pasivos frente a los intentos de transformación.

Por ello, liderar el cambio exige capacidad de diálogo, negociación, construcción de consensos y manejo de conflictos. También requiere firmeza para sostener el rumbo cuando surgen presiones que buscan preservar privilegios o impedir las reformas.

En el contexto actual del IPS, estas habilidades resultan especialmente relevantes. Transformar una institución de esta magnitud no depende únicamente de buenas intenciones ni de conocimientos técnicos. Requiere la combinación de capacidades técnicas, de gestión y políticas, articuladas alrededor de un propósito claro.

Por esa razón, desde los gremios, asociaciones y organizaciones de la sociedad civil debemos asumir una actitud constructiva. La transformación del IPS no será responsabilidad exclusiva de su presidente o de su equipo cercano. También dependerá de la capacidad de la sociedad para acompañar, colaborar y respaldar los cambios necesarios.

Hoy existe una oportunidad que no deberíamos desaprovechar. Más allá de las personas, está en juego la posibilidad de construir una institución más eficiente, transparente y orientada al servicio de quienes la sostienen con su trabajo. Ese objetivo merece nuestro apoyo.

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