HOHENAU
En la zona rural Acacaraya kilómetro 11, distrito de Bella Vista, Departamento de Itapúa, vive la familia Engelbert. doña María Perger, de 79 años, y don Engelbert Steinbeger, de 77, conforman una pareja de adultos mayores que siguen trabajando cada día con el mismo esfuerzo y la misma dignidad de siempre.
A esta pareja se aplica correctamente la frase de Bertolt Brecht, el célebre dramaturgo y poeta alemán que menciona en una de sus recordadas frases de las personas que trabajan toda una vida. “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.
Es que de su huerta y de la cría de pollos, pollitos y chanchos obtienen el sustento para salir adelante. Una tarea que realizan desde hace décadas. Junto a ellos también vive su hijo especial Egon, de 54 años, quien enfrenta importantes dificultades para comunicarse y nunca tuvo la oportunidad de aprender a leer ni a escribir. Sus otros hijos son Rubén, quien vive hace muchos años en La Plata, Argentina y Edith quien vive en la localidad del nordeste itapuense, Itapúa Poty.
Fortaleza. A pesar de las dificultades, la familia Engelbert nunca baja los brazos. Con trabajo, sacrificio y mucho amor por la tierra, producen lechugas, repollos, cebollas y otras hortalizas que reflejan el fruto de años de dedicación. Todo lo producido comercializan en su propia finca y en ocasiones salen a vender por la ciudad, de cuyo centro se hallan a 14 kilómetros de distancia. “Es una actividad a la que nos dedicamos desde que nos casamos y hasta ahora seguimos trabajando en la huerta donde tenemos lechuga, repollo, cebolla, morrones, tomate y otras hortalizas. También criamos pollo casero, lechones y algunas vaquitas que nos provee la leche”, dijo doña María quien lamentó que por no poseer boleta legal, no pueden vender sus productos en la Agroferia de Bella Vista, como lo hacen otros productores de la agricultura familiar.
Historias como las de la familia Engelbert recuerdan que el esfuerzo, la humildad y la perseverancia siguen siendo el mayor ejemplo de vida. “Pedimos que Dios nos conceda salud y fuerzas para continuar cosechando el fruto del trabajo”, señaló don Engelber.