28 feb. 2024

Sospecha

La expresión aquella de “piensa mal y acertarás” es absolutamente aplicable a muchos de nuestros políticos, cuyos actos son absolutamente dominados por la percepción de lo injusto, corrupto y banal. Se sabe incluso cuál será su comportamiento antes de asumir un cargo. A nadie sorprende Bachi Núñez, cuya caradurez enfurecería a San Francisco de Asís, o la del cuasimusulmán Esgaib, cuyas costumbres no se parecen en nada a algo civilizado. Los dos son sospechosos de todo lo malo y lo asumen con orgullo. No disimulan y son capaces de lo peor.

Uno ha sido sancionado por 30 días sin goce de sueldo y el otro debería ir camino a apartársele de un cargo que no lo honra sino que lo degrada . Solo que usa como coartada el hecho de que muchos de sus pares son iguales o peores que él.

No les importa a ambos su investidura y menos la democracia. Son en realidad bacterias que atacan el sistema inmunológico de la democracia y cuyo propósito, si no es acabar con ella por lo menos disminuirla tanto hasta dejarla en la irrelevancia. Estos en realidad vivirían mejor en un régimen autoritario, donde sus comportamientos se alinearían a la misma definición y carácter del régimen. Afortunadamente, en democracia aún se los cuestiona y pueden ser sancionados.

Claramente, Núñez era parte del enjuague de hacerse de tierras públicas del ministerio de defensa y alzarse con el negocio. Su coartada es que no era el único involucrado y con esa actitud busca igualar a todos con su sinvergüencería. Algunos menonitas devolvieron las llaves de sus mansiones erigidas a tono con la base moral correctiva de los Anabaptistas. No los exime de responsabilidad alguna sino que busca atenuar el escándalo que los involucra a ellos y a la secta religiosa a la que pertenecen, de la que como toda obra humana no está exenta de sinvergüenzas tampoco.

Están bajo sospecha siempre nuestros políticos porque llegan a los cargos solo para eso. Para sacar partido económico del tráfico de influencias y en eso solo piensan cuando simulan legislar. Muchos de los que acompañan estas acciones deben ser más astutos y vigilantes si no quieren acabar pegados a las acciones de los siempre sospechosos.

No hay margen para simular candidez ni ingenuidad porque con Núñez o Esgaib no caben medias tintas. Ellos son y lo asumen con orgullo su condición.

Algunos órganos que deberían controlarlos y sancionarlos temen sus bravuconadas y se alinean a sus caprichos y órdenes. Son también cómplices permanentes de estos sinvergüenzas. Ellos deben y no pagan, son conminados y no les importa, insultan, agreden sin costo alguno aparente. Esto no puede continuar, esto debe cambiar.

Hay un electorado que los vota y los sigue y ellos también deben saber que estas bacterias los perjudican y deben acabar con su peligrosa complicidad.

Es tiempo de deshacernos de estos que viven bajo sospecha eterna y constante. No esperemos que siempre lo hagan desde afuera. Nosotros debemos apartarlos del sistema antes que ellos acaben con nosotros.

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