20 may. 2026

Signos de descontento masivo

La reacción adversa a las políticas de los gobiernos de derecha o ultraderecha en la región mantienen en ritmo creciente las protestas ciudadanas, lanzadas a las calles de las principales ciudades, principalmente en países como Bolivia, Argentina y Chile.

Los ajustes, el alineamiento con la administración Trump, los acuerdos que permiten intervenir en soberanía territorial a los actores extranjeros y una serie de medidas que afectan a la población en general vienen impulsando la reacción sistemática de franjas poblacionales muy afectadas por el deterioro en la calidad de vida.

El signo ideológico abrazado por los líderes y sus cúpulas en las naciones señaladas se patentiza en las decisiones aplicadas, y la realidad expresa consecuencias diametralmente opuestas a la intención de imprimir políticas donde la gente de a pie siente con fuerza la devaluación de sus ingresos.

Bolivia

El caso boliviano es el que más cala hondo en la región en estos días: La masiva manifestación en las ciudades más populosas obligó al Gobierno de Rodrigo Paz, con seis meses de mandato, a enfrentar a una coalición de sindicatos, mineros, agrupaciones indígenas y sectores campesinos que exigen su renuncia. Hay altos niveles de inflación, escasez de divisas y falta de suministro regular de combustibles en las estaciones de servicio y como consecuencia de los enfrentamientos con organismos del Estado ya se produjeron las primeras muertes.

El paradigma argentino es más extendido y responde a una secuencia de crisis prolongadas y sistemáticos ajustes, siguiendo la fórmula de organismos multilaterales y del mismo gobierno estadounidense, que brinda sostén a las autoridades, envueltas en incontables casos de corrupción y que exponen los mismos vicios de anteriores gobiernos, a los que –paradógicamente– amenazaban con una motosierra con el fin de cortar el mal de raíz.

Argentina

Allí está Javier Milei, desfinanciando la educación universitaria pública y todo lo relacionado a la investigación y la ciencia, amén de otras medidas como el deterioro en el ingreso de los jubilados, quienes todos los miércoles marchan hacia la Casa Rosada y reciben su ración de gases lacrimógenos como toda respuesta. El vals que danza el libertario con Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, es el tragicómico espectáculo frente al resquebrajamiento de todas las instituciones rioplatenses.

Chile se suma a la ebullición social, mediante manifestaciones de estudiantes en rechazo a los recortes presupuestarios en educación, el alza del costo de la vida y el aumento de los combustibles. Durante los eventos recientes se registraron interrupciones en el tránsito, cierres de estaciones de metro y episodios de represión y enfrentamientos con los Carabineros.

Chile

El Gobierno de José Antonio Kast, que cumplió dos meses, enfrenta la reacción ciudadana no contenta con las medidas neoliberales y la tendencia, compartida por sus pares de los países mencionados, de consolidar el sendero de privatizaciones, permitiendo además la explotación de recursos naturales sin regulaciones por parte de capitales extranjeros, ávidos de extractivismo.

A la derecha se le empieza a mover el piso con más fuerza. Las manifestaciones masivas son el signo del desencanto y el bolsillo de la región resiente el deterioro, la inflación y la incertidumbre. No se debe aguardar una total eclosión social, que nos llevaría de nuevo a escenarios ya conocidos en torno a crecimiento de la pobreza y colonialismo, al amparo de intervenciones militares y mayor polarización.

La fragmentación impacta fuerte en el entramado social, escaso de capacidad organizativa para impulsar transformaciones, pero el cambio de paradigmas es necesario para desterrar las desigualdades ancestrales en las sociedades de la región.

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