10 jun. 2026

Funcionarios públicos le deben lealtad al pueblo, no al Partido Colorado

El modelo clientelista en nuestro país continúa vigente, y en este año electoral se exhibe impune y desvergonzado. Precisamente, uno de sus mayores símbolos lo constituyen las coordinadoras de funcionarios colorados en las oficinas públicas. Habilitada la temporada de actos y mítines partidarios, ha comenzado la movilización de lo que se conoce como el voto duro.

De cara a las elecciones municipales de octubre ya se ha comenzado a movilizar el aparato de la ANR. Comenzaron a activar las organizaciones dentro de las instituciones del Estado paraguayo, denominadas coordinadoras de funcionarios colorados. Esto, que para las miradas desde afuera se ve como una aberración –totalmente normalizado durante la dictadura de Stroessner al identificar el Partido Colorado con el Gobierno– responde a un fenómeno muy local.

Dice el politólogo Marcelo Lachi que el clientelismo es la relación instrumental entre dos personas, en la que un individuo de estatus socioeconómico o político más alto utiliza su poder, influencia y recursos para proporcionar beneficios a una persona de estatus más bajo a cambio de su fidelidad política y electoral.

“No se trata; sin embargo, de un mero clientelismo de intercambio comercial (votos por recursos), sino más bien de “una cadena de prestaciones y contraprestaciones estructuradas alrededor de obligaciones morales e imperativos afectivos”.

Ofrecer un trabajo como funcionario público a quien trabajó en la campaña política, a un familiar, un amigo o un correligionario del partido forma parte de aquel intercambio. Y eso se financia con recursos públicos.

Según una publicación de Última Hora de hace un año, la Ley del Presupuesto General de la Nación preveía un total de 334.541 cargos en el sector público, entre ellos hay profesionales capaces, formados, honestos y comprometidos, pero, ¿sabremos alguna vez cuántos ingresaron a las instituciones sin reunir los requisitos, y sin participar de un concurso?, robándole la oportunidad a quienes realmente podrían aportar con sus conocimientos.

El partido de Gobierno cuenta con ese voto duro y de hecho que ya está movilizando a sus coordinadoras en favor de la candidatura a intendente por Asunción de Camilo Pérez. De esa manera, se ha vuelto costumbre para el sector oficialista el arreo y el uso del aparato a favor de la campaña. Como publicara ÚH, en la Municipalidad de Asunción días atrás, el propio intendente Luis Bello reunió en su oficina a la Coordinadora Colorada de Funcionarios del Municipio en favor de Pérez. Así lo hicieron también funcionarios de la Dirección Nacional de Impuesto Tributarios (DNIT) y los de la ANDE.

Además de la alevosía de las coordinadoras coloradas en las oficinas públicas debemos recordar la investigación periodística de Última hora sobre jueces afiliados al Partido Colorado que habían participado en internas partidarias de junio de 2021. Además recordemos otra investigación que reveló que las binacionales funcionan como agencias de empleo donde algunos cargos políticos de la ANR, como los apoderados, reciben millonarios salarios.

No dejemos en el olvido la perla que nos dejó el actual presidente Santiago Peña cuando en campaña electoral muy claramente sostuvo: “Hay correligionarios que creen que los cargos que tienen son porque son guapitos, porque tienen la pared llena de títulos, pero los que llegan a los cargos llegan gracias al Partido Colorado”.

El clientelismo en acción y Santiago Peña afirmando: “El colorado no quiere gente simplemente con títulos, sino gente comprometida con la causa nacional y el modelo republicano que defiende la vida, el trabajo y la familia”.

El modelo clientelista persiste y ha evitado recientemente los intentos de implementar un sistema profesionalizado en la función pública. Lamentablemente, junto con este sistema ha ido creciendo también el gasto público.

Resulta inaceptable que la administración pública siga funcionando con la lógica del botín político, donde las lealtades partidarias y el color del pañuelo priman sobre las competencias y la preparación.

Paraguay necesita la carrera profesional para la administración pública, sin clientelismo, sin partidización porque esta conduce, a su vez, a la corrupción. Y que cada funcionario público sea consciente de que su trabajo es servir a la ciudadanía.

Las coordinadoras coloradas en las instituciones públicas son obsoletas, pero sobre todo atentan contra la ética y el fair play. Ellas representan a nuestro pasado autoritario y prebendario que se niega a desaparecer.

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