La comisión vecinal de la zona, en contacto con Última Hora, informó acerca de esta situación, indicó que las áreas afectadas están comprendidas en unas nueve cuadras que se extienden desde 21ª (Itá Ybaté) hasta 24ª Proyectada (Acosta Ñu), y de 27ª (Capitán Fariña Sánchez) a 30ª Proyectada (Herminio Paredes), en áreas limítrofes con Bañado Tacumbú.
“Hay una llovizna y el desagüe cloacal se desborda por todos lados, en el registro de Tacumbú, en el registro que está sobre la calle México y en el registro que está sobre las calles 21ª Proyectadas y México. Tres registros que explotan y nos causan una situación demasiado desagradable porque es demasiado hediondo el olor que sale de ahí y es muy insalubre”, explicó Laura Saucedo, presidenta de la comisión de la zona.
Contó que el problema es de larga data, de hace más de 10 años, y que la Essap solo envía cuadrillas cuando los vecinos se quejan. Estos realizan reparaciones consideradas parches, temporales, puesto que duran poco más de un mes en algunos casos.
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“Ahora que hay amenazas de lluvia, vamos a volver a tener esta situación, hasta que nos quejemos de vuelta”, advirtió Saucedo.
Recientemente, de hecho, se realizaron las referidas reparaciones. Desde la Essap admitieron que la zona cuenta con caños antiguos, fabricados de barro, que incluso ya están en descomposición.
Explicaron que a esto se suma la inconsciencia de algunas personas del área que arrojan desperdicios que terminan estancando las cañerías.
La renovación del sistema de desagüe requiere de una intervención que cuente además con la colaboración de la Municipalidad de Asunción.
“Al menos el desagüe cloacal de la cárcel (de Tacumbú) debe vaciarse cada tanto, y esto es algo que no se hace”, indicó por su parte la representante vecinal.
Apartando los tres registros mencionados, Saucedo mencionó que en total son seis cuadras las afectadas por la instalación antigua y defectuosa.
“A más de 50 familias les afecta y en muchas casas” entra la lluvia, resaltó la pobladora.
Criticó por otro lado que la Essap solo ofrezca soluciones parche, como destrabar las cañerías, un trabajo que inclusive los vecinos pueden realizar por su cuenta.
Lamentó que esta situación se haya vuelto “algo con lo que se aprendió a vivir” y remarcó que las reparaciones que se realizan duran muy poco tiempo.
“Es de todos los meses. Nosotros descansamos un mes, después vuelve otra vez. Sale debajo del muro de la cárcel La Esperanza, donde termina Tacumbú y empieza la cárcel, y arruina las veredas”, detalló.