Nuevamente presentan denuncia sobre supuesto caso de procedimiento irregular policial en la zona de Barrio Obrero de Asunción, donde agentes policiales de la Comisaría 21ª Metropolitana retuvieron a un automovilista, cerrándole el paso con una patrullera. Denuncian que actuaron de manera “prepotente” y “amenazante” para pedir identificación.
Se trata del comunicador Martín Gómez Morínigo, periodista y conductor de radio, quien el pasado feriado 12 de junio salió de su vivienda cerca de las 09:00, con destino a un gimnasio, cuando una patrullera policial le cerró el paso sobre las calles México casi 21 Proyectada, inmediaciones del Cementerio del Sur.
“Me cierra el paso la patrullera, se bajan tres agentes policiales del móvil y me rodean de manera prepotente y amenazante. Uno de ellos me altea y me exige la entrega de mis documentos personales. Ahí le pregunto que está pasando, que le voy a entregar todos mis documentos, pero que primero me digan que está pasando, por qué me retienen de esa forma”, explicó Gómez Morínigo.
En ese momento, los policías insistían en la entrega de sus documentos personales, sin darle una explicación concreta y además, le amenazaban con llevarle a la comisaría “si ponía resistencia al procedimiento”.
“Insisto en que me debían dar una explicación y empiezo a ponerme nervioso, por lo que empiezo a hablar fuerte, entonces, uno de los policías me dice: ‘Porqué te estás poniendo nervioso’ y ahí le digo que esa no es la forma de proceder, que conozco mis derechos y están actuando mal, que esto es irregular, ya que ellos no pueden detenerme si no existe ningún hecho en flagrancia en mi contra”, relató el comunicador.
Además de eso, los policías del procedimiento pertenecen a la Comisaría 21ª Metropolitana y la jurisdicción donde se realizó la retención no le correspondía, ya que esa dirección pertenece a la jurisdicción de la Comisaría 4ª Metropolitana, explicó el denunciante.
En la comisaría. Debido a que ya estaba transcurriendo unos 20 minutos de la retención irregular, el periodista decide trasladarse escoltado por la patrullera y los policías intervinientes hasta la sede de la Comisaría 21ª, donde se labró un acta y además se formalizó la denuncia por parte del afectado.
Sin embargo, en la citada dependencia policial nuevamente comenzó una discusión entre el denunciante y los policías intervinientes, debido a que los uniformados no querían entregar sus documentos personales al conductor.
“No entiendo que es lo que pretendían con este procedimiento, primero me retuvieron de manera prepotente y amenazante sin motivos alguno, después no querían entregarme mis documentos, es evidente que estaba todo mal de pies a cabezas, este procedimiento y más de una persona a que le comenté el hecho me dijeron que este tipo de operativos son para recaudar, aprietan a automovilistas que puedan estar en falta y le piden sumas de dinero para dejarlos seguir”, denunció Gómez.
También dijo que el caso ya denunció ante el Ministerio del Interior, con una nota dirigida al ministro Enrique Riera.
Rastrillaje por un “hecho” habría motivado la detención
Sobre el procedimiento denunciado, el subcomisario Francisco Caballero, jefe de la comisaría 21ª Metropolitana, mencionó que ese mismo día ocurrió un hecho de inseguridad en la zona, lo que motivo un rastrillaje con apoyo de las demás comisarías zona.
“Ese día ocurrió un hecho y a raíz de eso se realizó un rastrillaje alrededor de la zona con todas las Comisarías aledañas, justamente en ese horario”, refirió.
Respecto al actuar de los agentes a su cargo, quienes habrían detenido a al conductor de un automóvil de la marca Toyota IST, color rojo, sobre las calles México casi 21 Proyectada de Asunción, el jefe policial señaló que la Policía puede retener a personas en la calle para controles preventivos.
El subcomisario también indicó que en ese ínterin en que era detenido el afectado, aún no tenían características de los involucrados en el “hecho” que estaba en alerta en la zona, por lo que se habría dado ese infortunado episodio con el automovilista.
Sin embargo, el jefe policial dejo en claro que los controles preventivos realizados por parte de los efectivos de su dependencia policial los realizan de manera “aleatoria y todos los días” ante los sucesivos hechos de inseguridad.
Desde nuestro medio también conversamos con el comisario Walter Lobo, de la Comisaría 4ª Metropolitana para corroborar sobre el hecho que motivo el rastrillaje por la zona ese día con apoyo de otras comisarías, pero el jefe policial afirmó que no recordaba tal procedimiento, pero que es normal el trabajo en conjunto.
Vieja práctica de apriete a automovilistas
La Policía Nacional enfrenta una profunda crisis de credibilidad institucional debido a la persistencia de esquemas ilícitos arraigados en sus filas. A lo largo de los años, los procedimientos irregulares, denominados “aprietes” –extorsiones directas a ciudadanos y comerciantes– han dejado de ser hechos aislados para convertirse en un mecanismo sistemático de recaudación ilegal.
Estas prácticas no solo vulneran los derechos humanos y civiles de la población, sino que también desvían los recursos y el esfuerzo humano que deberían destinarse a la seguridad pública, alimentando una estructura de impunidad que llega hasta las altas esferas del mando.
Pese a los distintos casos de procedimientos policiales irregulares denunciados a través de los años, la práctica persiste en filas de la Policía Nacional, siendo uno de los principales hechos de corrupción que mancha el uniforme.
Cabe destacar que esta nueva denuncia presentada por el periodista Martín Gómez Morínigo se registra nuevamente en una zona bastante marcada por este tipo de casos.
Uno de los hechos que tomó mayor notoriedad fue el caso del joven Richard Pereira, quien quedó parapléjico tras acusar un disparo por un suboficial de policía que prestaba servicio en la Comisaría 4ª Metropolitana, en Barrio Obrero de Asunción.
El caso conocido como gatillo fácil ocurrió el sábado 13 de agosto del año 2016, alrededor de las 05:50, cuando el joven Richard estaba a bordo de su vehículo y se dirigía a su casa, momento en que fue perseguido por una patrullera de la Policía Nacional.
Poco tiempo después, fue interceptado en el barrio Roberto L. Petit, Pereira bajó de su vehículo con las manos arriba y el suboficial Johnie Orihuela lo tiró al suelo para obligarlo a que se ponga de rodillas, luego le disparó en la nuca. Por el caso, el suboficial Orihuela y el comisario Jorge Zárate fueron condenados a 20 y 11 años de prisión.