Tras advertir que el crecimiento económico no se traduce en mejoras concretas para la población, expertos plantean una serie de medidas estructurales de corto y mediano plazo para que la macroeconomía finalmente impacte en el bolsillo de la gente.
Las propuestas coinciden en que el problema no es solo de crecimiento, sino de cómo esa expansión se distribuye y se transforma en bienestar para la población en general.
Asimismo, concuerdan en señalar que las reformas requieren tiempo, coordinación y voluntad política, en un contexto en el que la informalidad, la baja inversión y las debilidades institucionales siguen siendo los principales obstáculos.
El ex ministro de Hacienda Benigno López sostiene que el camino pasa principalmente por fortalecer los servicios públicos y la institucionalidad, especialmente en sectores claves como salud y educación.
“Buscar una salud de calidad; una canasta de servicios sanitarios que no falten; una distribución adecuada de hospitales, fortalecer la atención primaria de salud (el 70% se resuelve ahí); mejorar la educación de nuestros chicos”, plantea el profesional.
En educación, añade la necesidad de mejorar la formación y las condiciones, acercándonos a estándares de Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (PISA), además de capacitar a los maestros y fomentar o impulsar el uso de la tecnología.
También insiste en la formalización como eje central, destacando la estrategia de “formalización de bajo costo” para las micro, pequeñas y medianas empresas, aunque advierte que sus resultados dependen de mucho esfuerzo y que serán de largo plazo.
Por último, recuerda que Paraguay arrastra un importante déficit en infraestructura, lo que limita el desarrollo y la competitividad, por lo que mejorar en este aspecto resulta clave para el progreso de todo el país.
ESTADO Y EMPLEO. Desde una visión más estructural, el economista Luis Rojas considera que el crecimiento debe canalizarse principalmente a través del empleo de calidad, impulsado principalmente por el sector privado, y una política fiscal más activa, cuyo responsable directo es el Gobierno o el sector público.
“El sector privado debería hacer llegar el crecimiento y el desarrollo a la población a través de la creación de empleos y empleos de calidad, bien pagados, con buenas condiciones, con beneficios laborales. Eso no se está dando, porque sigue predominando en Paraguay un modelo primario exportador, una economía privada agroexportadora”, resalta.
Sin embargo, advierte que el modelo actual, basado en la exportación de dichas materias primas, genera poco empleo y limita el impacto social del crecimiento.
“Más bien hay un efecto expulsor del campo. Se expulsa a la gente, a los campesinos, a los indígenas de sus tierras para explotar esos recursos naturales. Y no hay un proceso importante de industrialización a nivel urbano, de generar valor agregado, de un fuerte crecimiento de las pequeñas y medianas empresas, porque no hay un apoyo decidido desde el Estado con recursos”, sostiene.
Ante esto, plantea un rol más fuerte del Estado en lograr una recaudación tributaria de manera gradual para posteriormente destinar los recursos hacia mejoras en la educación, salud, transporte público, investigación, innovación y reforma agraria.
“El Gobierno debería tener una política fiscal que cobre impuestos de manera progresiva, principalmente a los sectores de mayores ingresos, de mayores ganancias, y eso lo invierta en los sectores menos favorecidos, más deprimidos económicamente, con menos condiciones, en situación de pobreza, vulnerabilidad. Ahí debe invertir el Estado con más fuerza”, recomienda.
Recuerda que Paraguay mantiene su baja presión tributaria de 11%, es decir, bajos impuestos, mientras que su inversión pública social sigue siendo la más baja de la región. Esta situación la compara con Uruguay, que invierte USD 2.000 per cápita en salud pública por año, cuando Paraguay apenas llega a unos USD 500 per cápita, quedando igualmente por debajo de Argentina, Brasil, al igual que su inversión en educación, investigación, promoción del empleo y transporte público.
“Es la otra gran falencia por estar atrapado en una falacia de que con los bajos impuestos el Paraguay se va a desarrollar. El Paraguay no tiene en realidad un modelo de desarrollo, no tiene un modelo centrado en las personas, en el desarrollo humano, en el desarrollo social, en el fortalecimiento del mercado interno, sino solamente tiene un modelo orientado al crecimiento”, cuestiona.
Por último, Rojas hace hincapié en la necesidad de impulsar la industrialización y el apoyo a pequeñas y medianas empresas, mediante créditos y asistencia técnica.
MEDIDAS INMEDIATAS. Por su lado, el economista Víctor Raúl Benítez propone acciones más directas o medidas más inmediatas para aliviar la situación de los hogares.
Entre ellas, se refiere a un programa de renegociación de deudas, inspirado en la experiencia de Desenrola Brasil, una medida del Gobierno brasileño de Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo objetivo es combatir la alta morosidad y facilitar la renegociación de deudas de las familias.
“El Estado debería negociar con los usureros porque eso impide que la gente entre al mercado laboral formal. Si tenés Informconf, no se te contrata e impide que accedas al crédito formal, te vas al usurero otra vez”, ejemplifica.
También plantea revisar beneficios fiscales y subsidios, afirmando que actualmente la mayoría de los subsidios no están destinados exclusivamente a los sectores más vulnerables.
En ese sentido, menciona la necesidad de ajustar exenciones impositivas, así como subir impuestos a productos como el tabaco y bebidas azucaradas.
“Rápido se puede hacer eso, mañana si hay voluntad, pero como dependemos de las multinacionales y dependemos del tabaco, donde el que manda a Paraguay es el mayor productor, eso no va a pasar”, critica a su vez.
Finalmente, Benítez es enfático al afirmar que, teniendo en cuenta la falta de voluntad política que se observa para hacer cambios o reformas reales, la única forma en la que la macro realmente podrá trasladarse a la microeconomía en el mediano plazo es mediante una alternancia durante las elecciones 2028.
- 60.238 millones de dólares representa actualmente el producto interno bruto (PIB), de acuerdo con las estimaciones oficiales. Dicho monto representa un crecimiento de hasta 140% frente al 2013, pero esta expansión no se siente en el bolsillo de todas las familias.