El 17 de agosto de 1945 veía la luz el libro Animal Farm, cuya traducción literal es “Granja de animales”, aunque la versión en español de dicha novela corta del afamado autor británico George Orwell (seudónimo de Eric Arthur Blair) terminó titulándose Rebelión en la granja.
La historia se desarrolla en la Granja Manor, donde los animales se rebelan contra el señor Jones, su granjero humano, con la intención de crear una sociedad justa basada en la igualdad y la libertad de todos los animales del lugar.
Esta revolución termina siendo traicionada gradualmente por los cerdos liderados por Napoleón, quienes instauran una dictadura cruel bajo el famoso lema distorsionado: “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”.
El libro es una crítica directa a la Revolución rusa de 1917 y a la posterior corrupción del comunismo soviético bajo el régimen de Iósif Stalin.
Cuatro años después, Orwell publicaría su obra cumbre 1984, en la que ya describe una sociedad distópica dominada por las “telepantallas” como herramientas del control totalitario del Gobierno, bajo la vigilancia del Gran Hermano y para manipular o adecuar constantemente “la historia oficial”.
Salvando las distancias entre la vieja Unión Soviética y sus protagonistas, me resulta irresistible intentar una analogía de la rebelión en la granja con la reciente rebelión en el quincho, que tiene como protagonistas a los principales líderes políticos del Partido Colorado, particularmente del oficialismo, otrora conocido como Honor Colorado.
Aquí tenemos una granja política con diversos personajes que se fueron constituyendo en figuras claves de lo que llamamos hace años como cartismo y que por primera vez en mucho tiempo muestra signos de flaqueza tras la ruptura que se da entre el líder de Honor Colorado, Horacio Cartes, y sus ahijados, los integrantes de la dupla presidencial Santiago Peña y Pedro Alliana, y la posterior renuncia del ministro Juan Carlos Baruja a su potencial candidatura presidencial.
Si bien HC tomó una decisión digamos “derrotista” al anunciar que el movimiento ya no presentaría candidaturas para el 2028, luego se mostró en un video accionando un detonador para una explosión controlada al aire libre en una cantera, con la frase: “Quiero que todos estén atentos porque ahora voy a hacer la detonación y para quienes les pueda interesar, ojo”.
Si bien hay muchos aspectos para hacer analogías entre el señor Jones y Cartes, también hay diferencias importantes porque –yo, al menos– todavía no lo veo derrotado, creo que aún va a dar pelea para volver a tomar el control de la granja, de alguna manera u otra.
Su acercamiento a Mario Abdo pudo parecer una movida desesperada para contrarrestar la “rebelión en su granja”, y si bien tuvo fuertes críticas de su propio entorno por la histórica rivalidad entre ambos, no dejó de hacer temblar todo el tablero y hasta hacer sudar frío a Peña por la posibilidad de un juicio político contra el Ejecutivo, considerando que el caso ueno bank y las críticas al BCP desde el cartismo duro tienen tufo a argumentos para el apriete al Gobierno.
Tampoco puedo predecir que la rebelión del peñallianismo terminará como el levantamiento de los animales de la Granja Manor; es decir, en la conformación de una nueva élite dirigencial que termine imponiendo una línea en la que ellos sean los que son “más iguales” que “otros”, como fue la transformación dada en la novela.
Lo cierto y concreto es que esta reconfiguración aún se está acomodando y las piezas van encajando o saliendo del rompecabezas. Varios que se mostraron como parte del primer anillo de Cartes ya mudaron sus carpas a lado de Peña y Alliana, y otros que se mantienen con el líder partidario están refritando las viejas tácticas de campaña utilizadas en las internas del año 2022, con los grupos autodenominados “provida, profamilia” y antiideología de género”.
La batalla electoral arrancó y los soldados van escogiendo sus trincheras. En la oposición, lo mismo, con Ricardo Estigarribia y Miguel Prieto en los extremos y, en medio, el sueño de aprovechar la crisis interna colorada para dar el batacazo.