PRESIDENTE HAYES
La situación educativa en comunidades indígenas del Chaco paraguayo continúa reflejando profundas desigualdades sociales. En la comunidad Paraíso–La Patria, del pueblo Angaité, la Escuela Básica N° 7733 Juana Bautista Gómez enfrenta una realidad alarmante que evidencia las brechas históricas entre la educación indígena y el resto del sistema educativo nacional.
La institución escolar atiende a 145 estudiantes, desde el nivel inicial hasta el octavo grado, distribuidos en los turnos mañana y tarde. Sin embargo, la escuela dispone apenas de dos aulas y tres docentes para cubrir todos los niveles, lo que obliga a desarrollar clases en condiciones precarias y con múltiples grados compartiendo los mismos espacios.
Ante la falta de infraestructura, la comunidad tuvo que recurrir a una solución improvisada: La antigua vivienda de la directora fue convertida en aula, pese a no contar con las condiciones adecuadas para el aprendizaje. Esta situación no solo expone la precariedad de la infraestructura escolar, sino también el abandono estructural que enfrentan muchas comunidades indígenas en materia educativa.
Líderes comunitarios señalan que esta problemática no es un hecho aislado, sino parte de una realidad social más amplia que afecta a los pueblos indígenas del país, donde el acceso a servicios básicos, incluyendo la educación, continúa marcado por la desigualdad y la falta de inversión pública.
Las consecuencias recaen directamente sobre niños y niñas indígenas, quienes deben formarse en espacios reducidos, con escasos recursos pedagógicos y sin las condiciones necesarias para un aprendizaje pleno. Para muchas familias de la comunidad, la educación representa una herramienta fundamental para el futuro de sus hijos, pero las limitaciones estructurales ponen en riesgo ese derecho.
En este contexto, la comunidad educativa exige una respuesta urgente por parte del Estado, solicitando la construcción de más aulas, el aumento del plantel docente y una mejora integral de la infraestructura escolar.
DEUDA HISTÓRICA. El comunicador indígena Derlis Navarro, quien actúa como portavoz de esta situación, afirmó que la realidad que vive la escuela refleja una deuda social histórica con los pueblos indígenas. “No se puede hablar de igualdad mientras nuestros niños indígenas siguen estudiando en condiciones de abandono y sin el apoyo necesario”, expresó.
Para la comunidad Angaité, la educación no debe ser vista como un privilegio, sino como un derecho fundamental que el Estado debe garantizar en condiciones dignas, especialmente para sectores históricamente marginados.
Mientras tanto, los estudiantes de la Escuela Básica N° 7733 continúan asistiendo a clases en medio de limitaciones que evidencian que, en muchas zonas indígenas del país, la igualdad educativa sigue siendo una meta aún lejana.