Sigue vigente el llamado a huelga nacional de médicos prevista del 24 al 28 de agosto próximos. Se entiende que las condiciones laborales denunciadas por los trabajadores se reflejan precisamente en la actual situación en la que se encuentra nuestra salud pública: pocos médicos para la atención y falta de insumos que generan un gran gasto de bolsillo para los pacientes.
Es innecesaria la hipocresía de negar que el Paraguay vive una de las peores crisis de la salud pública. De la pandemia del Covid, como se había proclamado, no hemos salido mejores ni hemos tenido aprendizajes, especialmente se puede afirmar esto respecto a la clase política.
Tenemos un gobierno que en campaña había proclamado que íbamos a estar mejor, y que en los últimos tres años ha ido reformulando sus mismas promesas de campaña, sin cumplirlas. Desde que asumió la presidencia Santiago Peña ha visitado hospitales y hasta se ha mostrado conmovido, ha hecho nuevas promesas, y frente a cada crisis, prometió, por dar un ejemplo, la construcción de un nuevo hospital.
Muchos todavía recuerdan el anuncio realizado en la Navidad del 2009 por la ministra de Salud de aquel entonces, la doctora Esperanza Martínez, durante la presidencia de Fernando Lugo, sobre la gratuidad de los servicios de salud en los centros y hospitales públicos, que incluía medicamentos básicos y otros como los análisis externos y ambulancia. “Todo lo que hay, será gratis”, había anunciado la hoy senadora, y de haberse convertido aquella medida en una política pública, este sería hoy un país distinto.
Las bien conocidas falencias en nuestra salud pública menoscaban la dignidad de paraguayos y paraguayas, y lesionan sus derechos, uno de ellos es el acceso a la salud. Necesitamos un sistema de salud universal, gratuito y con un presupuesto acorde a las urgencias y necesidades, tanto de la población como de los trabajadores de blanco.
Por todo esto se entiende bien el reclamo del Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), que está convocando a una huelga nacional del 24 al 28 de agosto próximos.
Los médicos requieren mejorar la condición laboral en los hospitales; piden que contraten más médicos, para que la población ya no tenga tanto tiempo de espera para las consultas ni se tenga que comprometer la vida de los pacientes cuando llegan y hay un solo médico de guardia en la Urgencia. También exigen los elementos necesarios básicos para poder realizar las atenciones médicas. “No les pedimos medicamentos raros, les estamos pidiendo lo básico, para que el familiar del paciente crítico no tenga que salir a la calle e ir a buscar esos insumos”, explicaba la presidenta del Sinamed, Rosanna González.
A la lista de demandas se agrega un reajuste salarial. La profesional sostiene que el gremio no pide un aumento, sino recuperar el poder adquisitivo que tenían en 2012. ‘‘Lo único que estamos exigiendo es que nos reajusten el salario. Estamos pidiendo que ganemos lo mismo que ganábamos en el 2012’’.
Los médicos insisten en que deben recibir el pago doble por trabajar en días feriados, conforme a la legislación vigente, al tiempo de pedir que los 9.000 médicos que se encuentran en situación de contrato sean nombrados personal permanente, pues llevan más de diez años dentro del Ministerio de Salud. “No pedimos que nos paguen horario nocturno ni otras bonificaciones que nunca tuvimos, sino que los feriados, aquellos colegas que están en la guardia, en la terapia o están realizando diálisis reciban una remuneración doble como dice el Código del Trabajo, y como dice la Ley 7445, que entró en vigencia en julio del año pasado”, apuntó la sindicalista.
Uno de los principales obstáculos para que el Paraguay alcance los niveles de desarrollo necesarios, y pueda proporcionar a su población bienestar y el pleno goce de sus derechos es sin lugar a dudas la indiferencia de una clase política, que es insensible a los reclamos ciudadanos. Entre ellos, las demandas de una salud pública de calidad es una de las principales.
La Constitución Nacional en su artículo 68 sobre el derecho a la salud dice que el Estado protegerá y promoverá la salud como derecho fundamental de la persona y en interés de la comunidad, y que nadie será privado de asistencia pública para prevenir o tratar enfermedades.
Las condiciones de trabajo de los médicos tienen un efecto directo en la calidad de la atención que reciben los paraguayos cuando acuden a un hospital público. Urge por lo tanto hacer que de una vez, la salud de los paraguayos sea puesta en primer lugar entre las prioridades gubernamentales.