06 sept 2026

Pre supuesto

El Ejecutivo presentó su proyecto de ley presupuestaria como si no estuviéramos en economía de guerra. Ahora el Estado presupuesta gastar USD 25.000 millones, endeudarnos 2.000 millones para pagar viejas y nuevas acreencias sin cambiar nada en el funcionamiento del Estado.

No reconoce que nos mintió en los números, que no sabe cómo gastan sus ministros ni en qué y menos tiene interés ni ganas de reformar un Estado corrupto, ladrón e ineficiente incluso para sus propios militantes.

El Gobierno presupone que somos unos tontos con la manera en que gastan nuestro dinero y que no nos damos cuenta del engaño.

Los economistas con Santiago Peña por delante chocaron la economía y suponen que no nos damos cuenta del daño que vienen haciendo a la carrocería del país. Ahora hasta el FMI –que les palmoteaba en cada visita de evaluación– les dice que si no mejoran el gasto público (dejar de robar) se pone en serio riesgo la posibilidad de pagar las acreencias que tienen con bancos multilaterales y tenedores de bonos. Finalmente, eso es lo único que les interesa.

Desde la DNIT le responden que hay que gravar con más impuestos a las empresas maquiladoras que solo tributan un 1% de un negocio que mueve USD 1.400 millones anuales y 40.000 empleados, muchos en la frontera. Prieto, desde el Este, dice que esa institución no controla el ingreso del contrabando por más de USD 800 millones anuales. También quieren hacer que los importadores de coches eléctricos y los fabricantes de motos paguen más. La cuestión es sacar plata de donde sea y aunque muestran nerviosismo y angustia rascando la olla no ofrecen sacrificios para adentro. Hacia afuera el malhumor crece. Los reclamos de los médicos no son atendidos y los maestros se preparan para embestir con otros similares. Ya no se puede sostener que con el crecimiento económico todo está bien o que el BCP nos diga que hubo inflación cero en el mes de agosto cuando los precios de los alimentos y combustibles no paran de subir. Los transportistas no reciben el subsidio hace meses y el servicio se resiente. El castillo de naipes sobre el que se configuró las mentiras del Gobierno se enfrenta con la más cruel de las realidades. No han sabido conducir la nave que ha chocado frontalmente contra el muro de la realidad que finalmente es la única verdad.

El presupuesto presentado es tan mentiroso que el ministro de Economía a la pregunta de si contemplan ajustes a los médicos repitió como un mantra: “No hay plata”. Tampoco sabe de dónde sacarlo. Hay solo dos formas: impuestos o préstamos. El primero acabaría con la última de las mentiras de este gobierno repetido una y otra vez: “No vamos a elevar los tributos”. No será para nada raro que lo hagan y pisen sobre una de las tantas promesas insostenibles con el régimen actual. No dicen nada en torno a mecanismos de control del gasto público: dejar de robar, reducir el número de empleados públicos o recortar los privilegios. La situación es tan grave que el presidente de la Comisión de Presupuesto del Congreso Silvio trato apu’a Ovelar dijo que los legisladores deben reducir sus dietas a G. 20 millones mensuales quedándose con una dieta de G. 18 millones.

No nos anuncia en recortar los ingresos de toda su parentela que son multimillonarios y que los pagamos nosotros. Creo que podría ser el recorte mayor y que los parientes hagan una vaquita en su caso y en el de otros acabando de paso con todos los privilegios aborrecibles del seguro médico privado y jubilación por 15 años de carrera legislativa.

Requerimos grandes sacrificios de ellos para que les podamos creer. De momento, están buscando descomprimir la presión popular a como de lugar. Le crecen los enanos de adentro y de afuera con una economía desbocada y descontrolada.

Nuestro pre supuesto es que no saben qué hacer y muchos desde dentro del propio Gobierno están viendo con placer renovado su fracaso.

Es tarde e imposible una reforma, no podrán contentar a los propios, y los ajenos habrán confirmado en su camino que los conductores de la nave no supieron conducirla en tiempos de paz y menos ahora en economía de guerra.

El único pre supuesto válido que los números presentados es que no cuentan con sinceridad la realidad del país, no saben cómo resolverla y sus argumentos y números nadie se los cree. Muy claro, por supuesto.

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