13 oct 2026

Persisten los problemas en el mercado laboral

El Instituto Nacional de Estadística (INE) dio a conocer los principales resultados del comportamiento del mercado laboral, a partir de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) 2025, correspondiente al segundo trimestre de este año. Si bien muestra signos positivos con respecto al mismo periodo del año anterior, no hay cambios sustanciales que permitan proyectar transformaciones en el mediano y largo plazo como una mayor formalidad laboral, aumentos de los ingresos reales y reducción de algunas brechas.

La institución indicó que la cantidad de ocupados en el segundo trimestre del año 2025 fue de alrededor de 2.974.314 personas, 67,4% de la población de 15 y más años de edad. En comparación con el mismo periodo del año 2024, a nivel nacional la tasa de ocupación registró un aumento de 2,3 puntos porcentuales con el incremento de aproximadamente 120.000 personas más ocupadas.

De estas 120.000 personas, gran parte de ellas se ocuparon en empleos informales, en sectores donde el promedio de horas laborales es incluso superior al ya de por sí elevado tiempo de trabajo en Paraguay de 48 horas semanales.

El promedio de horas de trabajo en el mundo es de 43. Paraguay se encuentra entre los países de mayor jornada laboral, incluso superior a las 48 horas semanales en algunos sectores de altos niveles de concentración de trabajadores como son los casos del comercio, la industria y las construcciones, donde incluso los hombres superan las 48 horas semanales.

A esta cantidad de horas, hay que agregarle el tiempo de movilidad, así como la calidad y costo de esa movilidad en términos de costos de pasajes, combustibles, mantenimiento y arreglos de vehículos, seguros, entre otros.

De las 120.000 personas que se incorporaron al mercado laboral, solo un tercio lo hicieron en una ocupación formal, la mayoría en el trabajo asalariado del sector privado. El resto lo hizo en ocupaciones precarizadas como el trabajo por cuenta propia o el trabajo doméstico.

Los sectores que más trabajadores recibieron entre el segundo trimestre 2024 y 2025 fueron el industrial con el 20%, es decir, alrededor de 24.000, y el comercio con 82.000 que equivalen al 70%. Al trabajo doméstico se sumaron unas 14.000 trabajadoras.

El promedio de ingresos laborales en el sector comercio, si se consideran los dos periodos analizados, es menor al salario mínimo. En esos dos periodos, el salario mínimo era de G. 2.680.373 (2024) y G. 2.798.309 (2025), mientras que el ingreso promedio en este sector, según las encuestas de hogares, era de G. 2.516.000 y G. 2.698.000, respectivamente. El ingreso promedio en el sector industrial es de alrededor del 10% más que el salario mínimo, nivel que se mantiene en ambos periodos. El ingreso promedio del trabajo doméstico en el que las mujeres están sobrerrepresentadas, ya que alrededor del 90% que equivale a cerca de solo el 65% del salario mínimo.

El ingreso de estos trabajadores en el periodo analizado (un año) creció al ritmo de la inflación general, por lo que no hubo mejoras en la capacidad adquisitiva, con pérdidas importantes en los últimos diez años. Esta falta de mejoras ubica a los ingresos laborales reales en los mismos niveles que una década atrás. Por otro lado, el nivel del salario mínimo no permite salir de la pobreza a una familia tipo, tal como está diseñado.

A pesar de que el Gobierno anunció un crecimiento del PIB de 5,2% en el primer semestre de 2025, sus beneficios no se trasladan al mercado laboral de manera plena y tampoco permiten recuperar avances logrados con anterioridad, o mejor aún que muestren que vamos hacia una mayor calidad del trabajo.

Las tendencias generales se mantienen en términos del mercado laboral. La precariedad del trabajo en Paraguay se refleja en los bajos niveles de ingresos, en el escaso nivel de cotización a la seguridad social y en las brechas de género, ya que las mujeres que constituyen las principales proveedoras económicas en 40% de los hogares, pero ganan entre el 40% y el 90% del promedio, eso las ubica a casi todas por debajo del salario mínimo (a excepción de las trabajadoras en el sector público).

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