Las ciencias y la tecnología han avanzado en el presente siglo y permiten que la comunicación sea fluida desde prácticamente todos los puntos del planeta. Lamentablemente para nuestro país, las vías de comunicación física, caminos y rutas siguen siendo una vergonzosa deuda pendiente con las cientos de comunidades que todavía viven injustamente aisladas.
Un dato desconcertante fue dado a conocer hace unos días, precisamente en el Día del Camino: el 83,7% de todos los caminos del territorio nacional siguen siendo de tierra.
La información no deja de sorprender, pese a que son frecuentes las publicaciones periodísticas de los reclamos de poblaciones que demandan al Gobierno una solución al grave problema de aislamiento por falta de vías de comunicación.
De acuerdo con el reporte del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, Paraguay conecta su territorio con una red de casi 78.800 kilómetros; sin embargo, solamente 12.912 kilómetros constituyen superficies pavimentadas o mejoradas, entre pavimento de concreto asfáltico, tratamiento superficial, adoquinado, empedrado y ripio.
Dicho de otro modo, el 84% de los caminos aún son de tierra, y apenas el 16,3% de los caminos recibieron algún tipo de mejoras.
Esta situación tiene consecuencias de varios ámbitos de la vida del país. Como reflexionaban desde el propio Ministerio de Obras: “Un camino puede marcar la diferencia entre llegar o quedar aislado. Permite que la producción salga al mercado, que los estudiantes accedan a sus escuelas, que una ambulancia alcance una comunidad y que miles de familias se desplacen diariamente hacia sus empleos”.
Tener un camino que sea transitable durante todo el tiempo, independientemente de las condiciones climáticas, representa calidad de vida para las personas.
Sin caminos los niños apenas pueden llegar a sus lejanas escuelas en rincones apartados de nuestro territorio, ni los enfermos pueden llegar hasta un hospital y lo mismo sucede con los pequeños productores que no logran que sus productos accedan hasta el mercado.
El MOPC informaba recientemente que tiene proyectos de “alto impacto”, en zonas de elevada densidad poblacional, y que su proyecto de Presupuesto General 2027 prevé que la cartera tenga un incremento del 34% en su presupuesto, pasando de G. 6,9 billones en 2026, a G. 9,2 billones el próximo año.
Pese a las promesas y los discursos, el principal problema sigue siendo de gestión. Como sabemos, en el Paraguay, el poder tiene su sede en la capital, y las localidades aisladas solo son noticia cuando sufren algún tipo de adversidad.
Y aunque la mayoría de la población reside en la capital del país, las ciudades del área metropolitana y el Departamento Alto Paraná, los compatriotas que viven en el Alto Paraguay o localidades lejanas de Concepción, San Pedro o el Chaco, tienen derecho a acceder a servicios públicos de calidad.
Recordemos el caso de los pobladores y comerciantes de la zona de Toro Pampa que habían trabajado juntos para mejorar el camino, con sus propias máquinas para garantizar una mínima circulación, pero una nueva lluvia volvió a deteriorar el tramo que ya había sido reparado y con eso volvieron los problemas.
También debemos mencionar a las más de un centenar de familias de la compañía Mandu’arã, distrito de Yasy Cañy, en el Departamento de Canindeyú, y la comunidad del distrito de Yrybucuá, en el Departamento de San Pedro, que viven aisladas desde hace 30 años por la falta de un puente que les permita cruzar con seguridad el río Corriente, que divide las localidades. Los pobladores utilizan una precaria pasarela de madera para poder cruzar el río arriesgando sus vidas y muchas personas ya han caído al agua al intentar cruzarlo.
Asimismo, la desidia de las instituciones del Estado ha causado verdaderas tragedias en la ruta PY08 Blas Garay, en el tramo comprendido entre la colonia 6.000 Defensores del Chaco, distrito de Guayaibí (San Pedro), y Azotey, Departamento de Concepción, pues en un corto tramo hay un corredor vial lleno de pozos y baches que lo hacen casi intransitable.
Esta es la gran deuda pendiente del Gobierno: hacer posible que todos los paraguayos y paraguayas puedan vivir con dignidad, con salud y educación para niños y jóvenes, acceso al agua potable, energía eléctrica y caminos de todo tiempo que los integren al resto del territorio nacional.