24 abr. 2026

Paraguay y su talón de Aquiles II

Como ante cada crisis del combustible, los precios y la inestabilidad en la provisión obligan a replantearse las alternativas de energía que tiene Paraguay. Nuestra producción de energía es “limpia y renovable”, ¿verdad? Te sorprenderá a ti tanto como a mí ver nuestros hábitos. Según los datos del Balance Energético Nacional 2024, el consumo de energía se compone en un 45,6% de derivados del petróleo, 28,2% de biomasa (básicamente leña, carbón vegetal y madera), y 26,2% de electricidad. Estos valores incluyen la energía que utilizan las industrias, las empresas, transporte y los hogares urbanos y rurales.

Los datos de la ANDE refieren que el año 2024 marcó un giro histórico, ya que el consumo total de energía creció un 18,5%, impulsado por un aumento sin precedentes en la demanda, que continúa. En 2025, la demanda avanzó un 12,5%, el segundo mayor incremento de la última década. Este salto fue alimentado por calores extremos y la expansión de sectores de alto consumo energético, como la minería de criptomonedas.

Al mismo tiempo, en 2025 las importaciones de combustibles fósiles subieron, la gasolina incrementó 6%, mientras que las naftas 2,02%, según los números del MIC. Ubicándose el sector de transporte entre los mayores consumidores del país.

Respecto a la generación hidroeléctrica, las condiciones meteorológicas marcan la pauta de la producción. Durante el 2024 la generación decreció 19,6% debido a condiciones hidrológicas desfavorables en el río Paraná. Esto ya se fue revirtiendo con fuertes lluvias en 2025. A inicios de 2026, el consumo energético continuó en alza y la demanda hidroeléctrica alcanzó nuevos picos récord durante el primer trimestre.

¿Qué otras alternativas energéticas tenemos? Obviamente, hidroelectricidad es la más viable, dado que, para alrededor del 2030, Paraguay consumiría la totalidad de la producción actual de sus represas. Sin embargo, encauzar un río requiere proyectos enormes, caros y complejos. Una luz de esperanza nos la trae Aña Cuá, la expansión de Yacyretá, que gracias a la clarividencia de algunos funcionarios, comenzaría a operar tres nuevas turbinas a mediados de 2028. Hay mucho más para hacer en este terreno, incluido formar una legión de ingenieros hidráulicos no solo para construir más, sino mantener nuestras represas y, ¿por qué no? Exportar hidrotecnología.

Junto al incremento de la generación, se observa un cambio cualitativo en el consumo: La conversión del parque automotor de combustibles fósiles a eléctricos. Durante el 2025, la importación de vehículos híbridos y eléctricos registró un crecimiento del 65,7%. En este proceso, el sector privado siempre avanza más rápido, impulsado por la libertad económica del Paraguay. Hoy en día los autos eléctricos e híbridos en Asunción son una realidad, están en todas partes, hay desde modelos caros y económicos, acompañados por un incipiente desarrollo de cargadores públicos en shoppings y en Biggies.

Sin embargo, la gran diferencia vendrá de la mano del transporte público y de cargas. Numerosos estudios en Estados Unidos muestran que la transformación de camiones y buses hacia electricidad o gas natural es lo que marca la diferencia de consumo a nivel país. Como los camiones cubren trayectos largos y predecibles, lo mismo que los buses, se pueden instalar rápidamente pocos centros eficientes de carga que complementen los existentes puestos de combustibles.

Otra de las opciones que más se menciona es la energía solar. ¡Tenemos mucho sol! Nuestras condiciones climáticas son óptimas y hoy existen algunos casos de prueba que exploran esta alternativa. Por ejemplo, a finales de 2025, la Itaipú finalizó la instalación de unos 1.584 paneles solares bifaciales flotantes en el embalse que forma parte del río Paraná, un proyecto piloto que busca evaluar la viabilidad de complementar la generación hidroeléctrica con energía solar. Un caso también muy conocido es el de la Cooperativa Chortitzer, que instaló un parque solar en el Chaco para abastecer una parte de su demanda energética. Más luz de esperanza nos da el anuncio de la ANDE sobre la instalación de una planta fotovoltaica de 10 MW en Pozo Hondo, Boquerón.

Otra opción importante está en nuestros campos, con el bioetanol y el biodiésel, ambos como fuentes de energía renovable. Actualmente, el Ministerio de Industria estableció que las naftas deben incorporar una mezcla de bioetanol que ronda el 24% al 30%, mientras que el biodiésel se mezcla con el gasoil en un porcentaje mínimo del 5%. En el caso del biodiésel, se produce a partir de cultivos como soja, girasol y coco, pudiendo ampliar la oferta. El etanol, por su parte, es producido a partir de la caña de azúcar y el maíz.

¿Hay stock? Se habla de vez en cuando de la opción de ampliar la capacidad de almacenamiento de combustible fósil, para contar con reservas ante situaciones como las actuales, marcadas por guerras y subas de precios internacionales, una estrategia muy utilizada por países con alta dependencia. Se debe considerar que esto requiere una elevada inversión en infraestructura, implica costos financieros por el capital inmovilizado y exige una gestión eficiente para evitar pérdidas ante la volatilidad de precios. ¿Quién tomara la posta? ¿El sector privado o público?

¿Cuál es el punto en común en todas estas opciones? Que ninguna, por sí sola, resuelve el problema. Todas requieren inteligencia, concientización, inversión, planificación, reglamentación y, sobre todo, tener bien definido hacia dónde queremos ir como país en términos de producción, consumo y almacenamiento energético para los siguientes años, que asumo, es lo más limpio y renovable posible. Como siempre, el futuro está en nuestras manos.

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