La Reválida se ha convertido en uno de los espejos más nítidos para observar un fenómeno que atraviesa a la educación superior paraguaya y, al mismo tiempo, al mercado regional de trabajo profesional médico. En Brasil, este examen funciona como filtro técnico para la revalidación de diplomas médicos obtenidos en el exterior. En Paraguay, su impacto excede lo académico. Sirve para evaluar la reputación de las instituciones, abriendo o cerrando puertas en un mercado de escala continental, pero, sobre todo, vuelve mensurable el desempeño de egresados formados en el país ante un estándar externo. Este punto, que muchas veces se discute de manera intuitiva, se objetiva en el resultado de la Reválida.
El Examen Nacional de Revalidación de Diplomas Médicos expedidos por instituciones de educación superior extranjeras en Brasil, fue creado en 2011 por articulación de los ministerios de Educación y de Salud para subsidiar los procedimientos de revalidación de títulos que tramitan las universidades públicas, y más tarde institucionalizado por la Ley 13.959 de 2019.
La Reválida es una puerta fundamental para el acceso al mercado de trabajo médico, junto con el programa Mais Médicos, que está orientado a permitir que médicos formados fuera del Brasil, habilitados para ejercer medicina en otros países y con dominio del portugués, puedan ser asignados a actuar en periodos y localidades determinadas, como municipios en áreas remotas y vulnerables.
La particularidad de la Reválida radica en su diseño y en su legitimidad. Funciona en dos etapas eliminatorias, una primera etapa teórica con pruebas objetivas y discursivas, y una segunda etapa práctica de habilidades clínicas en estaciones, a la que solo se accede si se aprueba la primera, con evaluaciones interdisciplinarias en grandes áreas de la medicina. Su finalidad es aportar un estándar nacional para la revalidación de diplomas médicos obtenidos en el exterior, elevando la seguridad y la regularidad del proceso para poder ejercer legalmente la medicina en Brasil tras completar el trámite universitario de revalidación.
Con corte al 11 de diciembre de 2025, y tomando como referencia los registros del Painel Revalida (Inep Data) para diplomas médicos obtenidos en Paraguay, el universo observado consigna 7.087 aprobaciones en la primera etapa y 4.450 aprobaciones en la segunda etapa (datos dinámicos, sujetos a actualización periódica).
En términos prácticos, estos resultados muestran un volumen significativo de profesionales formados en Paraguay que logran superar un estándar externo de evaluación, condición necesaria para avanzar en el proceso de revalidación del título y, eventualmente, habilitar el ejercicio legal en Brasil conforme a los procedimientos universitarios vigentes. Se destaca, además, que la relación agregada entre aprobaciones de la etapa práctica y aprobaciones de la etapa teórica es de 62,8 por ciento (4450/7087 casos).
Conviene precisar que esta relación corresponde a un cociente agregado en el corte considerado, y no necesariamente a una tasa de conversión de una misma cohorte dado que las aprobaciones de la segunda etapa pueden corresponder a candidatos que superaron la primera etapa en ediciones distintas. Aun con esa cautela, el dato es relevante: la segunda etapa, usualmente la más exigente por su naturaleza clínica y estandarizada, muestra un desempeño sostenido asociado a diplomas de universidades paraguayas.
Este tipo de evidencia debe ocupar un lugar central en la discusión sobre la universidad privada en Paraguay. La educación superior privada suele analizarse en términos de expansión, cobertura y dinamismo territorial. Todo eso es real. Sin embargo, la Reválida introduce una lógica de rendimiento externo: aporta comparabilidad, precisamente porque el examen no responde a reglas internas de las instituciones paraguayas. Al tratarse de un filtro técnico aplicado fuera del país, los resultados permiten discutir desempeño verificable de egresados frente a un estándar externo, con implicancias directas en reputación y movilidad profesional regional.
De allí se desprende una primera conclusión: el sector privado de la educación superior en formación médica no solo forma, también rinde cuentas ante un estándar externo. Allí donde se observan cientos de aprobados en la etapa clínica por institución, se observa también una capacidad de organizar trayectorias, entrenar habilidades y sostener expectativas de desempeño en un examen de alta exigencia. Esa rendición de cuentas por resultados es, en sí misma, un activo reputacional para el país.
Una segunda conclusión se conecta con la economía real. La producción de aprobaciones prácticas en volumen no ocurre en el vacío. Supone inversión, infraestructura, entrenamiento clínico, disponibilidad docente, organización académica, coordinación de prácticas y, muchas veces, apoyo permanente al estudiante. La universidad que logra escalar aprobaciones prácticas en un examen externo expresa, por detrás, un ecosistema institucional que invierte en calidad.
La Reválida muestra que la educación superior, y en particular la formación médica, no es únicamente un asunto doméstico, sino que es un verdadero vector de inserción regional y reviste un alcance estratégico para Paraguay.
Brasil representa un mercado de dimensiones gigantescas, con demanda profesional diversa y con un marco formal de revalidación. Que un médico con diploma paraguayo logre insertarse en ese circuito implica más que movilidad individual. Implica que el país exporta, de hecho, servicios educativos y capital humano formado, y mientras contribuye con la medicina en Brasil, en Paraguay esto potencia el desarrollo de la educación superior, el empleo en universidades, la economía local y la inversión en ciudades donde se asientan sedes y circuitos económicos vinculados a la vida estudiantil.
Las instituciones reguladoras de la educación superior de Paraguay debieran acercarse mucho más a las universidades que están haciendo los esfuerzos para formar médicos que irán al Brasil. Debe ser un punto estratégico de proyección de la identidad nacional para afuera, del aprovechamiento de generar una marca país asociada a la reputación de formar capital humano, de tomar esta situación geoestratégica como una oportunidad para desarrollar la educación superior nacional y de potenciar la salud pública en el país.
La oportunidad existente es única. Así como los países desarrollados invierten recursos considerables para que ciudadanos de todo el mundo se formen en sus universidades y retornen a sus países de origen, Paraguay podría emularlos, con la ventaja de que los recursos aquí están solventados por el sector privado. El sector público, mientras lucha por reducir su déficit fiscal, debiera aprovechar este tren de posibilidades para posicionar a Paraguay dentro de un lugar prioritario en la economía del conocimiento global e impulsar el desarrollo de universidades del más alto nivel internacional.
* El Dr. José Tomás Sánchez es Director Ejecutivo de la Unión de Facultades de Medicina Privadas del Paraguay