27 sept 2026

Compatriota en Ucrania: “Quería ser alguien y demostrar el buen soldado que el Ejército paraguayo perdió”

Un paraguayo que lucha por Ucrania en la guerra contra Rusia cuenta en un estremecedor relato cómo murieron compañeros en sus brazos, el uso del guaraní con otro compatriota y sus sueños cumplidos. “Mi sueño de ser alguien en la vida, de demostrar que lo que yo valía, lo que el Ejército paraguayo perdió, un buen soldado, yo quería demostrar eso y lo demostré”, dijo.

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Marcos Barrios, paraguayo que combate por Ucrania.

Foto: Captura Telefuturo.

Marcos Barrios es un paraguayo que lucha por Ucrania en la guerra contra Rusia y, en charla con NPY, dejó un relato sobre sus experiencias, cómo fue para ir a pelear y sus experiencias en medio del conflicto bélico.

“Siempre me gustó el mundo bélico”, dijo el soldado y comentó que siempre fue su sueño ser militar, pero que proviene de una familia de escasos recursos que no se podía permitir pagar esos estudios.

“Mi madre era madre soltera y éramos seis hermanos y en Paraguay la plata es difícil de conseguir. Si sos pobre, ¿cómo se va a costear? Terminé todo mi estudio y quería ser militar, ¿pero de dónde voy a encontrar un 15 millones de guaraníes para pagar solamente la inscripción? Después, tengo que tener padrinazgo, tengo que tener para la ropa, y todo (lo demás)”, señaló.

Señaló que se enteró que “el presidente (ucraniano Volodímir) Zelensky pidió la ayuda y dijo que los civiles pueden ir y empecé a investigar. Y ya me contacté con uno de acá (de Ucrania)”.

Nelson Haedo, una inspiración

“Y como dije hace mucho, usé una palabra de Nelson Haedo Valdez. Cuando le preguntaron si no tuvo miedo a los 16 años para ir en Alemania, él dijo: '¿Mi sueño de ser futbolista era más más grande que mi miedo’, y la misma cosa me pasa a mí”, señaló.

“Mi sueño de ser alguien en la vida, de demostrar que lo que yo valía, lo que el Ejército paraguayo perdió, un buen soldado, yo quería demostrar y lo demostré. Gracias a Dios, vine y luché. Imagínate, el venir un paraguayo, uno a Europa y empezar de cero en un país que estaba luchando contra una potencia mundial”, sostuvo el paraguayo.

Barrios se desempeña como médico de su grupo, algo que al principio no le agradó. “Lo que menos me gustaba era lo de ser médico. Yo decía: ‘no, no me gustaba, no me gustaba la medicina. Yo vine para la acción’. Pero después, poco a poco, me fue gustando, porque era una parte donde yo más le ayudaba a mis compañeros”, explicó.

Además, contó que recibió cuatro méritos por su lucha. “Y cuando yo recibí los cuatro méritos, yo me escondí y como hombre, lloré muchísimo. Uno, es (por) la alegría y, otro, es (por) la tristeza, porque eso yo quería en mi país, yo quería que en mi país (se) me reconozca”, sostuvo.

Aseguró que su sueño, al volver a Paraguay, es “seguir ayudando a la gente de mi país”, tal vez en las funciones de bombero voluntario.

La crudeza de la guerra

Barrios dijo que la crudeza de la guerra es “tremenda”, ya que ve morir compañeros en todo momento, gente buena y de familia.

“Para mí (la guerra) vino con un balde de agua fría. La primera vez que me encontré con la muerte fue acá. Y la verdad que eso me asustó muchísimo. Mucha gente pidió la baja cuando vio eso (la muerte de sus colegas). Pero yo estaba preparado sicológicamente”, recordó.

Comentó que se dijo a sí mismo “ánimo, como hombre” y siguió, recordando: “Yo vine a esto”.

“Yo al salir de mi casa sabía que esto iba a pasar (lo de la muerte de colegas), que a uno de nosotros nos puede tocar, e incluso, hasta mi cuello está en juego”, expresó.

Un paraguayo de compañía

Barrios vio morir en sus brazos a dos compañeros, un uruguayo y un colombiano.

Ante esta dura situación, comentó que desde ese momento trabaja en “no encariñarse tanto” con sus nuevos camaradas.

Sin embargo, compartió con otro paraguayo, y las anécdotas son interesantes, ya que el guaraní pasa al frente en medio del conflicto bélico europeo.

“Sí, más vale que sí. Más vale que guaranietepe. Yo mismo le dije (a mi colega). Cuando llegan los drones, se avisan con el código ‘yryvu’. “Yryvu, yryvu, yryvu nde ári”, o “paloma morotĩ”, señaló.

Dijo que a los extranjeros de habla española les llama la atención. “Los argentinos, brasileños y colombianos se ríen (cuando nos escuchan en guaraní) y nos dicen ‘se parecen chinos’”, comentó sonriendo.

“Acá no es una película. Esto es la vida real constantemente. Yo trato de dar consejos a los nuevos. Por eso, a algunos de los que vienen con esa emoción (exaltada) les digo que en un segundo podés perder la vida, que esto no es un juego”, advirtió sobre la crudeza de la guerra.

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