Desde las primeras horas del último jueves, la capital comenzó a transformarse. Las calles peatonales se llenaron de banderas paraguayas, vendedores ambulantes, niños con camisetas de la Albirroja y turistas que recorrían el circuito cultural preparado para una de las fechas más importantes del calendario nacional.
La Feria Palmear volvió a conquistar como uno de los principales atractivos de la jornada. A lo largo de cuatro cuadras, artesanos de distintos puntos del país exhibieron trabajos en ao po’i, ñandutí, filigrana, madera, barro y cestería, mezclándose con propuestas urbanas, emprendimientos gastronómicos y espacios culturales.
El recorrido ofrecía una especie de retrato contemporáneo del Paraguay: desde comidas típicas hasta pizzas napolitanas, cerveza artesanal, mosto, hamburguesas y gastronomía mexicana. Todo convivía en un mismo espacio, entre conversaciones en guaraní, música folclórica de fondo y jóvenes tomando fotografías frente a edificios históricos.
Uno de los aspectos más valorados por las familias fue la gran presencia de actividades pensadas para todas las edades. Hubo áreas recreativas para niños, ferias de coleccionismo y antigüedades, espacios para mascotas y hasta refugios de rescate animal participando de la celebración.
La jornada también tuvo un fuerte componente turístico y patrimonial. Muchos visitantes aprovecharon para recorrer sitios emblemáticos del centro capitalino mientras otros simplemente se quedaron caminando sobre Palma, disfrutando del ambiente festivo que se extendió durante toda la tarde y la noche.
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Música, danza y diversidad frente al Cabildo
El gran escenario ubicado frente al Cabildo fue el corazón artístico de la celebración. Desde el mediodía hasta pasada la medianoche, el espacio reunió una programación que mezcló folclore, danza, pop, rock, jazz y representaciones culturales internacionales.
La apertura artística incluyó presentaciones de la Embajada de Corea, con una propuesta de canto y K-pop encabezada por Inés Park, además de la participación de la Banda Folclórica Municipal de Asunción, academias de danza y delegaciones extranjeras.
Con el correr de las horas, el escenario fue ganando público y emoción. La presentación de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSIC) junto a Andrea Valobra aportó uno de los momentos más elegantes y emotivos de la tarde, combinando música popular paraguaya con arreglos orquestales frente a una plaza completamente colmada.
Más tarde llegaron las propuestas de María Isabel Vera, Aldana Salinas y el maestro Juan Cancio Barreto, cuya presencia generó uno de los momentos más aplaudidos de la noche. El arpista logró conectar distintas generaciones en un mismo espacio, en una escena que mezclaba jóvenes, adultos mayores y niños cantando canciones tradicionales paraguayas.
Mientras tanto, sobre Palma y 14 de Mayo, la representación teatral “Rumores de 1811” aparecía varias veces durante la noche, reconstruyendo episodios vinculados a la gesta independentista y aportando dramatismo histórico a una celebración dominada por la música y el movimiento constante de personas.
Las agrupaciones Las Paraguayas y Bohemia Guaraní mantuvieron el espíritu tradicional de la jornada antes de uno de los momentos más esperados: la presentación de Paiko.
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El rock, los fuegos artificiales y una medianoche de celebración
Cuando Paiko subió al escenario cerca de la medianoche, el ambiente ya era el de un gran festival popular. Miles de personas se concentraron frente al Cabildo para acompañar el show de una de las bandas más representativas del rock paraguayo.
El grupo repasó varios de sus clásicos en medio de un público que cantó prácticamente cada canción. Muchos asistentes aprovecharon el concierto como punto de encuentro entre amigos y familiares, convirtiendo el centro histórico en una celebración colectiva que fue mucho más allá de los actos protocolares habituales.
A las 00:00, el espectáculo de fuegos artificiales marcó oficialmente el inicio del 15 de mayo y desató uno de los momentos más emotivos de la noche. El cielo de Asunción se iluminó durante varios minutos mientras el público aplaudía, grababa videos y celebraba el aniversario patrio.
Después llegaron las representaciones de Villagrán Bolaños y Los Calaveras, que mantuvieron activa la fiesta hasta entrada la madrugada.
La edición 2026 de los festejos patrios volvió a demostrar la enorme capacidad de convocatoria que tiene el Centro Histórico cuando se convierte en un espacio cultural abierto para toda la ciudadanía. Música, gastronomía, memoria histórica y encuentro social convivieron durante una jornada que transformó nuevamente a Asunción en una gran celebración popular.