18 may. 2024

Nepo Reyes

Cada vez que se aproxima la fecha en la que se celebra la llegada de los Reyes Magos, se vive un clima diferente en las calles. Todavía están cerca los recuerdos de la Navidad y el Día de Reyes, con todo su significado es como la clausura de un tiempo de celebración. Los juguetes nos remiten a la ilusión de la niñez, pero al mismo tiempo, sabemos bien que el ritual constituye una inyección para los comerciantes, y sobre todo y especialmente, une a los padres, abuelos, tíos o tutores en torno a un solo objetivo: Dar un poco de alegría a los niños.

Sabemos que muchos pequeños no pueden tener esa experiencia, pues sus padres están más abocados a la tarea de conseguir el pan de cada día y no sobra para un regalo, lo que nos genera tristeza e impotencia. Muchas veces, esta difícil condición económica genera frustración, sobre todo en la población del país que vive en situación de pobreza. Pero cada 6 de enero, nos recuerda lo importante que es ver a los niños sonreír. No hay nada mejor.

Quienes tenemos hijos, o al menos la mayoría, sabemos lo importante que ellos son para nuestras vidas y estamos dispuestos a hacer lo que sea para darles lo mejor y protegerlos.

Con esa certeza es precisamente que me pregunto en estos días cuando solo se habla del escándalo del nepotismo en el Congreso, qué se les cruza en la mente a los diputados y senadores que convirtieron a los suyos en “nepo babies”.

Todos queremos un futuro mejor para los nuestros y es probable que si nos toca hablar con alguien o mover piezas para conseguirles una oportunidad, lo haríamos. Pero, lo que hicieron nuestros seudo representantes fue incluirlos en el asqueroso mundo del nepotismo y la corrupción del que sus padres forman parte y hasta lo ven como normal.

Esta vez no podemos hablar solo sobre un sector en específico, ya que se trata de casos en los que están involucrados representantes de distintos partidos. Y para quienes esperamos por un cambio, duele decirlo, pero es un mal que no solo tiene color rojo en su bandera.

Resulta sumamente grave la forma en la que actuaron estos legisladores. Porque no solo fueron corruptos. Se burlaron de la ciudadanía y de los miles de profesionales desempleados, al ubicarlos en cargos de privilegio y con salarios muy superiores a los que se ofrecen normalmente. Y no solo eso, algunos tenían a sus padres como sus jefes.

El descaro de la clase política no tiene límites. Pues, alguno de ellos quisieron justificar lo injustificable e incluso lanzar la responsabilidad a otros, como fue el caso de Silvio Ovelar, senador colorado cuyos antecedentes no hacen gala de la honorabilidad.

Tal vez los nepo babies, nombre por el cual se definió coloquialmente a los hijos acomodados, no recibieron sus nombramientos por el Día de Reyes, pero finalmente fue un regalo. Solo que este presente no creo que haya sido con la intención de alegrar a sus hijos, sino por la descarada sed de sus padres de seguir mamando de las tetas del Estado, pues el regalito se financia con el dinero del Presupuesto del Estado.

Finalmente, fueron sus hijos los que quedaron expuestos y señalados por el cómplice actuar de sus padres. No digo que no tengan responsabilidad en lo que sucedió, pero evidentemente las malas costumbres fueron heredadas.

Este tipo de problemas se da desde hace décadas en todos los gobiernos. Las sanguijuelas buscan ubicarse en cargos sacando en cara el trabajo que hicieron en respaldo a los candidatos del partido que llegó al poder.

Los cargos “de confianza” y los asesores son la presa perfecta para el nepotismo, pues con ellos se burla todo proceso de contratación transparente. Pero estos, luego, se quedan con estos cargos y se perpetúan en los mismos. Un claro ejemplo es la intención que se tiene de realizar ampliaciones en el “platillo volador” del Congreso Nacional para crear más oficinas para nepo babies u nepo operadores políticos.

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