23 jul 2026

Mirar con los ojos de Jesús

Hoy meditamos el Evangelio según San Mateo 13, 10-17.

Los discípulos preguntaron a Jesús por qué hablaba en parábolas. El Maestro les hace ver que predica “los misterios del Reino”. Para los hombres son difíciles de entender directamente. Por eso emplea un lenguaje figurado, con imágenes cercanas a los oyentes y que se refieren veladamente a los misterios.

En su explicación a los discípulos, Jesús dice: “Al que tiene se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene incluso lo que tiene se le quitará” (v. 12). La frase nos inquieta porque parece una injusticia. En cambio, Jesús explica de esta manera que quien no recibe con buena voluntad el evangelio y la gracia, se hace incapaz para entenderlo y para recibir más. En cambio, quien se dispone dócilmente a dejarse transformar por la palabra de Dios —que eso hacían los discípulos— no solo recibe la gracia de la conversión, sino que se hace apto para recibir más gracia aún.

Sorprende la cita de Isaías que emplea Jesús: “No sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón y se conviertan, y yo los sane” (v. 15). En realidad, el Señor recurre aquí a la ironía, precisamente para lamentarse de que sus oyentes están cumpliendo, con su libre correspondencia, la profecía de Isaías, a pesar del afán que tiene el Señor por salvarlos...

En nuestro día a día, quizá nos ocurra que no entendemos algún punto de nuestra fe, de la moral o una acción que nos causa dolor y nos parece injusto. En estas ocasiones, no pongamos nuestra confianza en nuestro propio entendimiento, sino en el Señor que nos invita a levantar la mirada y ponernos en un plano sobrenatural. Es lógico que, a veces, no entendamos, ese es el momento de poner nuestra confianza en el Señor y pedir luz al Espíritu Santo para procurar comprender... (Frases extractadas de https://opusdei.org/es-py/gospel/2026-07-23/)

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