Este lunes se lanza el libro titulado Justicia por madre propia, de Emma Quintana, madre del joven Agustín Bogado Quintana, víctima del primer caso condenado de crimen por placer en Paraguay.
El acto de lanzamiento se realizará en el Auditorio de la Biblioteca del Congreso en Asunción, a las 19:00.
La fecha elegida tiene un significado profundamente especial para la autora, ya que coincide con el aniversario del nacimiento de su hijo Agustín, que murió a manos de Gisella Milea Otto e Isaías Raúl Torres, condenados a 40 años de cárcel y fallecidos en su lugar de reclusión.
El libro recoge el testimonio de una madre que, después de la pérdida de su hijo, emprendió un largo y difícil camino en búsqueda de la verdad y la justicia.
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Emma tuvo un papel fundamental para llegar al trasfondo del crimen, realizando visitas a la cárcel para hablar con los asesinos de su hijo tanto en la ex cárcel de mujeres del Buen Pastor como en la ex Penitenciaría Nacional de Tacumbú.
La condena se dio con la comprobación de mensajes de texto entre ambos asesinos, quienes comentaban cómo disfrutaron del sufrimiento de la víctima, quien murió agonizando en su casa a causa de una golpiza.
Agustín fue hallado muerto en su casa del barrio San Cristóbal, en Asunción, en la mañana del 8 de febrero del 2014. La primera sospechosa fue quien en vida era su novia, la ex modelo Jazmín Baranda, que finalmente fue liberada del caso.
La pareja que acabó con su vida ofrecía servicios sexuales y así fue como llegaron hasta la casa de Agustín, lo que no sabía era que ambos ya planeaban previamente su muerte.
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Después de matar al joven, los asesinos intercambiaron mensajes de texto que luego llegaron a manos de los investigadores.
“Sangre. Eso habrá a la próxima”, escribió Isaías anunciando nuevos hechos. La mujer le responde: “Eso me gustaría mucho. Si pudiera meter 10 personas en un camión y matarlas el mismo día sería lo máximo”, escribió.
Gisella murió en reclusión en el año 2018, cuatro años después del crimen en la ex cárcel del Buen Pastor. La mujer se autoeliminó. El otro condenado, Isaías, murió en febrero de 2026 tras sufrir una descompensación en la Penitenciaría Regional de Villarrica, en el Departamento de Guairá.