En Banco Yparaguaymi, los niños de la población históricamente llegaban solo hasta el sexto grado. El profesor Cirilo Mazacotte explica que desde el año pasado gestionó que se llegue a contar con el séptimo grado, bajo el Programa de Educación Básica Alternativa (EBA), que desde este año se habilitó. Sin embargo, la profesora Silvina Rojas da clases bajo un árbol. Mazacotte comenta también que todavía no tiene espacio para nivel inicial, pero albergan igualmente a algunos niños más pequeños.
La comunidad espera que el año que viene se habilite el 8° grado y se avance.
José Martínez, de 64 años, un antiguo poblador de la zona, cuenta que en esa escuela aprendió a escribir “su nombre” y a “firmar”; él, como otros, solo asistió hasta el sexto grado.
Para Éver Villalba, lanchero de Banco’i, la prioridad es la escuela y clama por luz para los niños. Comenta que también cruzó hasta el sexto grado y que no pudo avanzar en sus estudios por falta de recursos. Su sueño era ser profesor.
Por otro lado, Juliana Paredes ayuda a su nieta Fiorella a prepararse para ir a clases. Fiorella integra el primer grupo de estudiantes que podrá cursar el séptimo grado en la comunidad y hoy su anhelo es ser enfermera.
Un largo camino para enseñar
Silvina Rojas es maestra del séptimo grado de la escuela de Banco Yparaguaymi. Son cinco los alumnos inscriptos y todos dan clases bajo un árbol en el patio de la precaria escuela.
Silvina hace un trayecto de una hora y media en lancha para llegar diariamente a la escuela. La maestra refiere que los costos diarios rondan los G. 30.000 en transporte y que le gustaría poder tener un lugar para poder quedarse en la escuela.
Rojas igualmente se siente llamada a seguir cumpliendo con su labor. “Ellos se merecen ser parte del sistema educativo, tener las mismas oportunidades que todos los paraguayos”, resalta.