Opinión

Los yuyales de Asunción

Megan Fox y su novio Machine Gun Kelly tuvieron mucha suerte. Pudieron conocer los humedales de la Costanera de Asunción, los cuales, así como vamos, no sabemos por cuánto tiempo más van a resistir.

Brigitte Colmán Por Brigitte Colmán

El yuyal, como lo llamaron en las redes sociales, se volvió famoso y, ante el enorme error, en un artículo publicado en este mismo diario, especialistas de la Municipalidad de Asunción explicaron que ese yuyal, al ser parte de los humedales del río Paraguay, cumple funciones de regulador de los territorios que producen agua dulce, y forma parte de la Red de Corredores Verdes Bioculturales de la ciudad de Asunción y del área metropolitana; también es puente ecológico con la Región Occidental.

De paso también destacaron su belleza paisajística como un sitio inigualable para la recreación ecológica y la resiliencia para la ciudad; el humedal mitiga las islas de calor de la ciudad y equilibra la humedad del ambiente, por eso es fundamental su cuidado y preservación.

Toda esta área tiene una gran importancia pues se trata del área verde más grande de la capital, parte de la Reserva Ecológica Banco San Miguel. Esta reserva ecológica de 601 hectáreas fue declarada como Área Silvestre Protegida por la Ley N° 2715/05. Conserva y protege los humedales del río Paraguay, albergando una rica biodiversidad, entre las que se destacan aves, reptiles, mamíferos, anfibios, peces, arbustos y árboles de especies únicas de dicho ecosistema.

Ahora bien, si los especialistas de la Municipalidad de Asunción conocen el valor de los humedades, por qué la Municipalidad decidió ceder, gratis y por 15 años, casi una hectárea de terreno de la Costanera Norte a favor del grupo Estación Bahía, para instalar en el lugar una estación de servicio.

Una estación de servicio en un sitio donde el ecosistema es frágil, donde no se ha resuelto el problema de la contaminación de la misma bahía de Asunción, parece un mal chiste, pero no lo es. Es más de lo mismo: los politiqueros actuando en contra de los intereses y del bienestar de la ciudadanía.

Convengamos que la Costanera fue pensada exclusivamente como una vía de acceso rápido a la ciudad, para los vehículos. Los que planificaron se olvidaron de que esa podría ser, al mismo tiempo, una zona recreativa para la gente, porque para variar solamente pensaron en los autos. Por eso mismo quizá a nadie le importa la tremenda contaminación de la bahía.

Tenemos el lujo de tener un río, y un entorno que podría ser espectacular para la vista, para el paseo y para el descanso. A cuántos de los que trabajan en el centro no les gustaría hacer su pausa del almuerzo y sentarse a comer con vistas al río. Lamentablemente eso no es posible pues no hay ni una sombrita, ya que se olvidaron de plantar árboles nativos, árboles de verdad que den sombra; y de paso alguien tendría que investigar esa obsesión con las palmeras, ni que fuéramos una playa del Caribe.

Después, cada verano se repite la triste imagen de personas que se meten a las aguas de la muy contaminada bahía para combatir el ardiente calor de la temporada, que también ayudamos a tener echando los bosques.

Asunción apenas tiene espacios verdes para el uso y disfrute de la gente, hay muy pocas plazas, y de prosperar la tendencia, dentro de poco todas estarán enrejadas y sus portones con candados. Sin embargo, con gran entusiasmo se han expandido como hongos por todo el territorio capitalino las estaciones de servicio. Como la que plantaron frente a un hospital, frente a la residencia presidencial y cerquita de la Embajada de EEUU; exactamente como la que quieren poner ahí en plena Costanera.

Somos nomás luego ridículos los ciudadanos que les dejamos cometer a nuestros funcionarios públicos estas barbaridades, después, mucho plagueo en las redes, mucha indignación, para terminar votando por Nenecho.

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