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Las historias detrás de los colosos que compiten por su galardón

La segunda expedición para encontrar al Colosos de la Tierra de este 2022 inició el fin de semana en el Norte del país. La búsqueda tuvo por trayecto San Pedro, Concepción y el Chaco Paraguayo, donde las familias relataron las historias que envuelven a estos añosos árboles.

A Todo Pulmón Paraguay realiza su 11° edición y ya se conocen cuáles son los arboles semifinalistas. Fue así que un grupo de expedición se embarcó hacia el Norte del país para conocer a los concursantes, las familias que los postularon y las historias que guardan cada uno de estos árboles.

La primera visita fue a un timbó en el distrito de Lima, Departamento de San Pedro. El árbol está dentro de la propiedad de la familia de Augusto Sanabria, quien junto a su hijo y algunos representantes de su comunidad se mostraron entusiasmados de tener a un semifinalista en la ciudad.

El timbó, con algunos rastros de haber sufrido una quemazón, se encuentra en la propiedad, según calculan, desde hace casi 100 años. Los propietarios destacan que esta especie es una de las pocas que quedan en la zona y representa todo un símbolo de la naturaleza.

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Seguidamente, el grupo viajó más al Norte, hasta el Departamento de Concepción, distrito de Horqueta, ubicado a 416 km de Asunción, juntos a la familia de Manuel Silva, que también postuló a un timbó que tiene entre 60 a 70 años.

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Un Quebracho Colorado de la ciudad Boquerón entre los finalistas.

Un Quebracho Colorado de la ciudad Boquerón entre los finalistas.

El frondoso árbol posa exuberante a unos pocos metros de la casa donde se criaron dos hermanas. Ellas recordaron que el timbó era el motivo de orgullo de su padre, un ex combatiente de la guerra del Chaco ya fallecido.

La familia sostuvo que el árbol se vuelve el sitio de encuentro predilecto de la familia y es testigo del paso de las generaciones de los Silva-López.

La tercera expedición también fue en la ciudad de Horqueta, en busca de uno añoso árbol de 150 años. El árbol de guayaibí es realmente un monumento a la naturaleza que se deja encontrar solo por los que están dispuestos a atravesar un tupido bosque, ubicado a 12 kilómetros del casco urbano de la ciudad.

El guayaibí, que se encuentra en la propiedad de César Camilo Vera, sufrió un importante incendio en su tronco. Gracias a un gran trabajo de los bomberos voluntarios se pudo salvar el gigantesco árbol, que es hogar de una variedad de aves.

Loma Plata, departamento de Boquerón, a 430 km de Asunción fue el siguiente destino, donde se encuentra un árbol histórico para la comunidad.

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Un Urunde

Un Urunde'y para en forma de corazón sorprendió por su belleza a los exploradores.

"Los soldados venían a descansar y comprar para aprovisionarse, en ese tiempo esto era un campo virgen, un campo duro, ni un sam’u encontrábamos", sostuvo su propietario Peter Sawatzky. Agregó que el enorme Samu'u tiene unos 77 años y que fue plantado el mismo año y mes en el que él nació, en 1945.

La siguiente parada llevó a los exploradores hasta el quinto árbol, ubicado en el departamento de Boquerón, distrito de Loma Plata, a 5 km del casco urbano de la ciudad. En medio de un campo de maizal se encuentra un quebracho colorado, en la propiedad de Alvin Hiebert.

Hiebert señaló que el árbol fue conservado por su padre y es una herencia familiar que espera sigua de pie durante las siguientes generaciones.

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El penúltimo finalista visitado en la expedición es un samu'u ubicado en el departamento de Boquerón, distrito de Filadelfia, a 14 km del centro de la ciudad. La postulación fue hecha por Wesley Flaming. El árbol ya había quedado como finalista año pasado por lo que sus propietarios esperan que este año pueda llevarse el primer premio.

Finalmente, el grupo conoció al último árbol finalista del Chaco: un imponente Urunde'y Para con la particularidad que tiene la forma de un corazón, ubicado en el departamento de Presidente Hayes, distrito de Teniente Primero Manuel Irala Fernández, a 417 km de asunción y a 104 km del centro de Filadelfia.

Richard Álvarez postuló su árbol en memoria de su abuelo ya fallecido, quien amaba y protegía el árbol y en su tiempo labró y cosechó los frutos de la tierra, útiles para descansar y tomar fuerzas para el trabajo en el campo.

El joven, con lágrimas en los ojos, señaló que su árbol representa el amor y el cuidado que recibió de parte de sus abuelos, por quienes fue criado. Dijo esperar que la premiación llegue a ellos como un homenaje a la vida de su familia.

El certamen de árboles tendrá seis ganadores en diferentes categorías, que serán anunciados este 21 de setiembre. Este fin de semana se realizará la tercera y última expedición.

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