02 ago 2026

Ycuá Bolaños: Un sitio donde la memoria late desde hace 22 años

La tragedia ocurrida el 1 de agosto de 2004 marcó de manera continua a todo un país; un país que conoció guerras y sobrevivió a un genocidio hace 160 años, no había tenido jamás una experiencia como la del incendio del supermercado Ycuá Bolaños, donde fallecieron 400 personas y otras 500 quedaron heridas. Veintidós años después el Paraguay recuerda.

Como cada 1 de agosto, desde aquella fatídica mañana de domingo del 2004, el país revive el dolor y la indignación al recordar la tragedia del Ycuá Bolaños, y la recordación de las 400 personas fallecidas, los más de 500 heridos y los seis desaparecidos.

Un supermercado colmado de familias que recorrían sus pasillos cuando se desató el infierno y, lamentablemente, más de dos décadas después aunque los recuerdos siguen doliendo, debemos reconocer que no se ha aprendido la lección. El Ycuá Bolaños era un supermercado muy importante para el barrio Trinidad, era amplio y moderno, pero lo que no se sabía que también era una trampa mortal.

Hace 22 años, en una mañana de domingo, cerca del mediodía el país vivió lo que se considera como la mayor tragedia en su historia. Este debería ser el indicador para valorar lo que el incendio del Ycuá Bolaños implica en para un país que vivió dos guerras, y una de ellas, la de la Triple Alianza (1854-1870) supuso también un genocidio.

El incendio en el que quedaron atrapadas las personas que se encontraban en el lugar desnudó no solamente la negligencia, por la falta de salidas de emergencia, sino el grado supremo de mezquindad, dada la supuesta orden previa que habrían dado los propietarios de cerrar las puertas en caso de incidentes, para evitar que los clientes salieran sin pagar.

La catástrofe debería haber dejado lecciones. La estampida, el desorden en busca de una salida y la falta de preparación y capacitación de parte de la empresa ante la posibilidad de un evento de tales dimensiones, así como la falta de prevención abonó el caos y la desesperación, como se dijo, tanto dentro como fuera del local.

Revisando los archivos periodísticos queda claro que hubo serios problemas de coordinación entre las fuerzas operativas en aquella jornada.

Esto también ha incidido en estos más de veinte años en la falta de datos precisos sobre las víctimas fatales; hasta ahora es imposible determinar el número exacto de víctimas porque además se debe tener en cuenta que la tragedia no terminó aquel día.

El documento oficial del Tribunal de Sentencia del 2008, que fue ratificado por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en 2009, contabiliza 574 víctimas, de las cuales 329 perdieron la vida y 247 resultaron con heridas graves; para los jueces quedó demostrado que, al momento del incendio, unas 1.500 personas estaban dentro del supermercado. Sin embargo, el sistema judicial no incluyó a las víctimas con lesiones leves, desaparecidos ni niños huérfanos. El Ministerio Público sostuvo en su relato ante el tribunal que en la catástrofe del 1-A se perdieron más de 350 vidas, hubo más de 500 heridos y 12 desaparecieron. El número de desaparecidos se redujo tras los análisis de los cuerpos enviados al extranjero para pruebas de ADN.

Como explicaba Liz Torres, sobreviviente y militante de organizaciones de familiares y víctimas del Ycuá, la cifra de 400 personas fallecidas en el incendio representa un número simbólico, que fue acordado entre los supervivientes y parientes. “No sabemos la cifra exacta por las condiciones en que varios cuerpos fueron encontrados, en algunos casos solo una parte, un miembro”.

En cuanto a las lecciones no aprendidas de la tragedia del Ycuá Bolaños, resalta la absoluta ausencia de un sistema coordinado de emergencias en el país, y resulta más que evidente que hace 22 años el sistema de emergencia de Paraguay colapsó aquel 1 de agosto.

No solamente no se ha construido un sistema de emergencias que pudiera ser más eficiente, sino que además no se ha avanzado en otros aspectos.

La lección que dejó la tragedia no fue aprendida ni por las autoridades nacionales ni por las municipales ni por los empresarios ni por la sociedad en general, por eso todavía hasta ahora seguimos teniendo numerosos edificios y locales en condiciones de precariedad que no cuentan con los necesarios sistemas para evacuación ante incendios.

Por todo esto, este es un día para honrar la memoria de las víctimas, y también para reclamar al Estado paraguayo, el derecho ciudadano de vivir en ambientes seguros.

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